Los megaproyectos de infraestructura y energía que enarbolan el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas en Tabasco y el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en la Base Aérea de Santa Lucía, aún no cuentan con los estudios correspondientes de impacto ambiental.

En días recientes el Primer Tribunal Colegiado en materia administrativa en el Estado de México ordenó suspender la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía hasta que el gobierno federal demuestre que cuenta con los permisos ambientales para garantizar que no afectará de manera negativa al medio ambiente.

El director de la empresa textilera Novalan S.A. de C.V., Juan Ramón Morena Mitre, tramitó un amparo en contra de la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía ya que esta no contaba con autorizaciones y estudios en materia de impacto ambiental. Por lo que el Tribunal consideró que si no se cuenta con los permisos, los riesgos podrían ser irreversibles para la sociedad.

De igual forma, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) destacó su preocupación ante la construcción del Tren Maya y su posible afectación a la población, la biodiversidad y el aspecto cultural de la región.

Advirtió que el impacto más grave que provocará la construcción será al agua, pues estima que sólo 30 por ciento de los habitantes de los estados por donde cruza el tren tienen acceso al agua, y este impacto se va volver más grave porque no hay una estrategia de potabilización del agua ni de alcantarillado o de tratamiento de aguas residuales.

Además de que especies en peligro de extinción como el jaguar, tapir, venado cola blanca, pavo ocelado y pecarí incrementan al doble su riesgo de desaparecer. Otro peligro también está relacionado con los manglares, cenotes, ríos subterráneos, cavernas y manantiales, así como la deforestación.

Por otra parte, la secretaría de Energía, Rocío Nahle declaró que la Refinería de Dos Bocas en Tabasco ya cuenta con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para comenzar con los trabajos; sin embargo, el documento se aprobó en 2015 y no fue para procesos de refinación.

De acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) evaluó la MIA, correspondiente al proyecto “Ampliación del Puerto Dos Bocas, Paraíso, Tabasco”, pero fue para la construcción de un muelle petrolero, además de muelle poniente y en ella nunca se contempló o se consideró la construcción de una refinería.

Estudios de la Unesco han revelado que la construcción de la Refinería no sólo presenta un grave problema por la emisión de gases invernadero sino también por el impacto ambiental por tratarse de una zona inundable que podría traer problemas a futuro, que según los modelos de cambio climático, el nivel del mar va a subir, y en esa zona también podría afectar su diseño.

Asimismo, existe una gran preocupación entre la población debido a que en la cercanía del terreno de construcción se encuentran comunidades y zonas habitacionales con más de 6 mil personas viviendo ahí. 

En este sentido, cabe hacer una comparación de López Obrador con su homólogo estadounidense, Donald Trump, que después de tres años de iniciar su gobierno, no ha podido llevar a cabo su principal promesa de campaña: la construcción de un muro fronterizo con México.