Por si algo faltara para terminar de derribar la credibilidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), ahora se sabe que hay nepotismo impulsado por la propia titular del organismo, Rosario Piedra Ibarra. 

La ombudsman tiene como secretario particular a su primo Daniel Nájera Piedra, y a otro pariente, Erick Piedra Méndez, lo hizo jefe del Departamento de Normatividad. 

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El oficial mayor, Ángel Gómez Garza, tiene a su sobrino Gonzalo Garza Luna como enlace administrativo en la Cuarta Visitaduría, mientras que Hilda López del Águila, directora general de recursos materiales, presume ser pariente del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Lo más absurdo del caso es que en días pasados, el área administrativa de la CNDH exigió a todos los empleados firmar un escrito denominado declaración de no parentesco”, en el cual los servidores públicos tenían que “confesar” si tenían parientes trabajando en el organismo. 

Esta indagación inquisitoria viola la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares y el derecho a la privacidad.  

Sin embargo, si las autoridades de la CNDH decidieron llevarla a cabo, pudieron haber empezado tranquilamente por la cabeza, es decir, por la titular, Rosario Piedra, quien habría tenido que confesar su pecado de nepotismo. 

JC

La 4T ya tiene todo el control de la CNDH