El caso de los 43 alumnos desaparecidos de la escuela normal de Ayotzinapa parece no tener fin, mas allá de la verdad histórica presentada por el gobierno de Enrique Peña Nieto y de las promesas de Andrés Manuel López Obrador por llegar a la verdad de lo que pasó.

Precisamente el tabasqueño, es uno de los políticos que mayor vínculos con el caso podría llegar a tener, sobre todo por la relación que tenía con uno de los principales involucrados: José luis Abarca, expresidente municipal de Iguala.

AMLO con familiares de los 43 de Ayotzinapa

Caso Abarca

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El papel que jugaron los Abarca fue muy importante, ya que de acuerdo con las investigaciones, ambos tuvieron conocimiento del ataque, donde participaron policías municipales, presuntamente bajo su orden.

Una de las primeras versiones sobre el ataque contra los normalistas de Ayotzinapa fue que buscaban bloquear un evento de María de los Ángeles, quien estaba dando un informe al frente de DIF municipal.

Tras las acusaciones en su contra huyeron pero fueron detenidos en una casa en Iztapalapa el 4 de noviembre de 2014. Pero han podido ir bajando casi todas las acusaciones que consignó en su contra la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

José Luis ABARCA

Normal de Ayotzinapa y el narco

Una de las hipótesis sobre el caso, determinaba que elementos del crimen organizado en complicidad con las autoridades locales, policías y un presidente municipal no estaban dispuestos a tolerar la existencia de otro grupo en la región.

Este otro grupo sería el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente), la cual es una guerrilla que recluta sus cuadros en las escuelas Normales, por lo que este caso, pudo haber sido mensaje del narco-estado para este grupo.

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Por medio de una carta, el ERPI expresaron su «dolor ante la detención-desaparición de los compañeros normalistas y el vil asesinato de otros civiles el pasado 26 de septiembre, en Iguala, Guerrero».

Otra hipótesis es la posible relación de Los Rojos, de acuerdo con la información dada por Sidronio Casarrubias, jefe de Guerreros Unidos, quien declaró que entre los más de 50 normalistas que fueron a Iguala, iban 17 jóvenes miembros de una célula del grupo criminal de Los Rojos.

Guerrilla «ERPI»

Verdad histórica

Esta versión presentada por el procurador Jesús Murillo Karam, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, afirmaba que los 43 normalistas de Ayotzinapa habían sido incinerados en un basurero de Cocula, como prueba, presentó confesiones de dos de los presuntos asesinos.

Los testigos son Luis Alberto José Gaspar, de 18 años, y Honorio Antúnez Osorio, de 51, quien en ese momento se desempeñaba como policía municipal, ambos fueron aprehendidos en Iguala a principios de octubre de 2014.

De acuerdo con recientes investigaciones, estos dos supuestos halcones de Guerreros Unidos habrían sido torturados para que dieran esta versión.

Jesús Murillo Karam

Al respecto, a Murillo Karam le dio «muchísimo gusto que vayan a investigar el expediente de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, tiene todos los elementos que hicieron que actuaran como lo hicimos».

Y aseguró no tener duda alguna «de que los restos encontrados en el basurero de Cocula pertenencen a un grupo grande de normalistas de Ayotzinapa. Siempre dije que no podía precisar cuántos, pero estoy seguro que ahí se cometió un homicidio terrible«.