Después del infierno de balas que vivió Culiacán, Sinaloa por la supuesta detención y luego liberación del hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, Ovidio Guzmán, el control de daños del Gobierno Federal fue infame, infumable e insensato.

Como salido de una película de acción o una serie de Netflix, la respuesta del Presidente al operativo para detener a uno de los herederos del Cártel de Sinaloa fue sorprendente, AMLO dijo que no se enteró, que no sabía, que no le avisaron. Curioso detalle cuando unos meses atrás, con motivo de su «tercer» informe de gobierno, López presumió la unidad de su equipo de seguridad.

En un spot que se puede ver en internet, Obrador dice que se levanta todos los días a las 6 de la mañana para hablar de la inseguridad en el país, en ese espacio están los mando más altos de las dependencias más importantes que cuidan la seguridad nacional.

El tema es que les salió muy mal el operativo, les salió muy cara la detención y las consecuencias se verán pronto. Lo que llama la atención es la cortina de humo con la intentaron tapar el escándalo de «perdonar» a un delincuente.

Resulta que inmediatamente después de que su control de daños falló, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum activó un plan b, la posible detención de un cabecilla de La Unión de Tepito.

Le voy a explicar con detalles por qué fue una cortina de humo, ponga atención.

  • Resulta que desde marzo de este año, un grupo de tepiteños colgaron mantas donde indicaban que la casa de Peralvillo No. 33 era un punto de venta de drogas de La Unión. En Letra Roja reportamos que ahí trabajaba El Lunares, pero nadie hizo nada. Es decir, que sabían de ese lugar, pero prefirieron esperar «el momento indicado».
  • El nuevo secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García es la persona que logró detener al Jamón y al Tortas, líderes de la Unión y AntiUnión respectivamente. O sea, que el señor sabe dónde, cómo, cuándo y quién opera la droga en Tepito. ¿Por qué no lo hicieron antes?
  • La propia Sheinbaum aseguró que un grupo de policías estaban coludidos con los criminales y les brindaban protección. O sea, que sabían que le podían avisar a El Lunares del operativo con el tiempo suficiente para que escapara.

Dicho de otra forma, que en el operativo realizado en Tepito no fue para detener al Lunares, fue el pretexto perfecto para desviar la atención de lo que pasó en Sinaloa. Como de telenovela, encontraron un narcotúnel, armas largas, restos humanos, un altar a la muerte y muchos kilos de droga, ¿qué más podrían pedir?

El tema de fondo es que la no detención de Ovidio Guzmán y la no detención de El Lunares sólo exhibe de cara completa al gobierno que tenemos, ineficiente, infame, infumable e insensato.