Por increíble que parezca, la mejor argumentación respecto a las peligros de la Guardia Nacional que plantea el presidente Andrés Manuel López Obrador, no provino de la oposición, sino de Morena.

Y la crítica no salió de cualquier morenista. Se trata de nada más y nada menos que de Tatiana Clouthier, vicecoordinadora de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados y ex coordinadora de la campaña presidencial de AMLO.

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No en una, sino en dos ocasiones, Clouthier expuso las inconsistencias, contradicciones y deficiencias de la estrategia planteada por el presidente y su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.

Primero, durante un encuentro entre Durazo y los integrantes de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, Clouthier afirmó que la Guardia Nacional  “no fue lo que se prometió en campaña”. Más aún, va “en contra de lo que votamos los mexicanos este primero de julio”, sentenció.

Luego, durante una reunión de la bancada obradorista con el asesor de AMLO, Pedro Miguel, Clouthier cuestionó a sus correligionarios si aprobarían el dictamen sobre la Guardia Nacional en caso de que el presidente fuera Felipe Calderón, José Antonio Meade o Ricardo Anaya. “No le puedes dar todo el poder a un sólo hombre”, dijo.

Por la fuerza de los argumentos, por las circunstancias en las que los dijo, y por la persona de la que se trata, la rebelión de Clouthier dista de ser anecdótica. Por el contrario, deja importantes lecciones para el presidente, para su partido, y para los ciudadanos.

¿Cuáles son esas lecciones?

1.- Que la pertenencia a un partido político no está peleada con la discrepancia, y tampoco con la congruencia. Sí, Tatiana Clouthier es simpatizante de AMLO, al grado que coordinó su campaña presidencial. Pero también es diputada. Se agradece que asuma su papel de contrapeso del legislativo en lugar de contradecir todas las posturas que asumió cuando era opositora, como lo ha hecho Mario Delgado.

2.- Hablando de contrapesos, Clouthier también exhibió que la propuesta de la Guardia Nacional concentra el poder de forma excesiva en la figura del Ejecutivo. “El tipo de ley que debemos tener es donde cualquiera puede estar al mando y yo me siento tranquilo, y para eso existen los pesos y contrapesos”, dijo en referencia a que después de AMLO será otra persona quien ocupe la presidencia.

En efecto, más allá de si es AMLO u otro político el jefe del Ejecutivo, se requiere construir un entramado institucional que garantice que no habrá abusos de poder. No se puede depender de la supuesta calidad moral de un líder.

3.- Finalmente, en lo que sí se equivocó Clouthier fue en decir que la Guardia Nacional “no fue lo que se prometió en campaña”.

AMLO sí advirtió desde la campaña que su plan consistía en crear una Guardia Nacional para enfrentar la crisis de violencia e inseguridad. También fue claro al decir que la corporación la integrarían militares y marinos. En cambio, nunca esbozó una estrategia para retirar gradualmente a las Fuerzas Armadas de las calles. Y mucho menos presentó un plan para fortalecer a la policía civil.

Bajo advertencia, no hay engaño.

Sirva lo anterior de lección para analizar los proyectos políticos antes de apoyarlos.