En días pasados, como saben, la “no primera dama”, Beatriz Gutiérrez Müller, reaccionó contra los críticos del mal gobierno de su esposo, López Obrador, y sacó de su colección de libros “de superación personal” un autor de 1840 para intentar dar lecciones de periodismo.

 Dijo, palabras más palabras menos, que “la libertad de imprenta, como toda libertad, también tiene límites…”.

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 Más adelante sostuvo “que la crítica es constructiva cuando se realiza con respeto y argumentación… cuando va cargada de rabia y sólo es una retahíla de insultos, simplemente debe ir a la basura”.

 Luego en un intento de censurar la crítica de medios y periodistas a la familia presidencial –como la familia de López Obrador–, argumentó que “la crítica” no se debe hacer extensiva “a la familia de las personas públicas”.

Por eso se dijo partidaria y convencida de que “siempre se debe respetar a la familia de los personajes públicos”.

Lo cierto es que, le guste o no al poder, la “no primera dama” no tiene la menor idea de lo que habla.

¿Por qué?

 1.- Porque la “no primera dama” confunde la “libertad de imprenta” con la “libertad de expresión”.

 La primera, como queda claro, se refiere a las publicaciones impresas, las cuales hoy, en la era digital, están en franco desuso ya que cada vez con mayor frecuencia y de manera irreversible, “la libre expresión” se manifiesta a través de medios electrónicos y digitales, como las redes sociales.

Y es que, igual que en todo el mundo, en México la “ley de imprenta” es una regulación en franca decadencia.

2.- Además, está claro que la “no primera dama” tampoco conoce la regulación de la “libertad de expresiòn”; derecho que consagra la Constitución en su Articulo 6º.

Ese postulado constitucional dice, a la letra: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley…”.

    3.- Como queda claro, las limitantes a la libertad de expresión y/o a la crítica son “ataques a la moral, la vida privada o los derechos de terceros”.

El postulado constitucuonal nunca habla de “crítica constructiva”.

Peor aún, el concepto de “crítica buena, mala o neutra”, es propio de los dictadores y tiranos que, de esa manera, clasifican a los medios y los periodistas en enemigos, aliados o lacayos.

4.- Pero la ignorancia de la “no primera dama” es mayor al comprobar que el Artículo 6º de a Constitución tampoco prohibe “la crítica a la familia de los personajes públicos”, como lo sugiere la “no primera dama”.

¿Imaginan tal despropósito de impunidad para solapar a parientes de los presidentes; hijos, hermanos, cuñados y demás prole de mandatarios y, en general, de servidores públicos?

5.- En efecto, lo que en el fondo propone la “no primera dama” es que a ella y sus parientes y los parientes de su esposo, el presidente, no los toque y menos los alcance la crítica.

¿Por qué y para qué?

Elemental, para contar con manos libres para robar y saquear al país.

6.- Pero la “no primera dama” también ignora que medios y periodistas tienen como obligación buscar la verdad –por los métodos que sean posibles–, siempre de manera verídica y puntual y bajo el rigor de los límites del Artículo 6º constitucional.

7.- Pero la “no primera dama” tampoco entiende que la libertad de expresión se ejerce, sobre todo, mediante el género periodìstico de opinión, en donde la crítica es fundamental.

Dicho de otro modo, que todos los seres humanos llegan al mundo con la cualidad de pensar y que nadie –ninguna ley–, puede impedir el pensamiento libre, sin límite y sin censura.

Es decir, que todo ciudadano puede pensar lo que le plazca; lo más locuaz y ofensivo, pero siempre debe respetar la regulación constitucional para externar ese pensamiento, el cual se manifiesta mediante el lenguaje hablado, escrito, de trazos, mímica, musical y los digitales memes, entre muchos otros.

8.- La escritora y “no primera dama” tampoco sabe que los medios y los periodistas ejercen la libre expresiòn mediante los llamados “géneros periodísticos”, entre otros la noticia, el reportaje, entrevista, crónica, opinión y ensayo.

Y de todos los géneros los antagónicos son la noticia, que debe ser veraz y objetiva, además de la opinión, que por naturaleza es subjetiva, ya que es producto del pensamiento íntimo e individual de cada ciudadano.

9.- En pocas palabras, cada ciudadano tiene una opinión propia, única e indivisible y existen tantas opiniones y tantas críticas como ciudadanos tiene una sociedad.

10.- Pero además, la “no primera dama” olvida que su esposo, el líder social López Obrador, hizo de la difamación, la calumnia, el insulto y la invasión a la vida privada uno de sus principales instrumentos de política.

¿Ya olvidó, señora “no primera dama”, que su esposo y su partido, Morena, se metieron con la vida privada de todos aquellos adversarios político y sus familias; sus hijos y hasta los hijos de sus hijos?

Está claro que su reclamo, señora “no primera dama” no es de apego a la ley, sino que aspira al clásico: “que se haga la justicia en los bueyes del compadre”.

Con gusto una lección gratuita, señora “no primera dama”.

Se los dije.