“Mi papá sufrió un derrame cerebral y por poco se queda en el trayecto de Neza a Texcoco”.

Desde el Senado he señalado que transitamos hacia el tercer año de los sismos de septiembre de 2017 y hacia dos años del actual gobierno y en los hospitales dañados por esos sismo no hay señal de trabajo alguno. 

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El tema de la salud se ha convertido en uno de los principales problemas del actual gobierno. El artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es letra suspendida, hoy el derecho a la salud, parece, se promueve mediante amparos. 

En noviembre del año pasado el director del IMSS, Zoe Robledo, anunció uno de los proyectos más ambiciosos del instituto en materia de infraestructura hospitalaria, con una inversión de 13 mil millones para este 2020, dentro del cual de hospitales dañados por los sismos solo mencionan al de San Alejandro en Puebla.  Sin embargo, hace falta caminar por las calles para entender la realidad más allá de un anuncio o un proyecto. Basta echar un ojo a uno de los hospitales que brindaba atención a uno de las zonas más pobladas del Estado de México y la Ciudad de México: la Unidad Médica Regional 25, “Zaragoza”, conocida como la Clínica 25, dentro de los cinco centros dañados más grandes y de importancia por el nivel de población derechohabiente que atiende. 

El Hospital Houshenshan, para hacer frente al Coronavirus, inició su construcción el 24 de enero y fue concluido el 2 de febrero. Ver como en 10 días fue edificado un hospital en China, nos pone a pensar cómo nos hemos sumido en el burocratismo político, en delegar culpas, en poner color a los problemas para que a más de dos años solo tengamos una licitación desierta y serios problemas para a penas empezar los trabajos de demolición de un hospital de necesidad urgente para una zona altamente poblada. Qué decir de la reconstrucción y entrada en funcionamiento. 

Hace más de un año utilice este espacio para señalar el problema de salud que representaba para la zona oriente del Estado de México y la Ciudad de México que este nosocomio hubiera quedado fuera de funcionamiento debido a los sismos de septiembre de 2017. Cierto, un problema heredado al que autoridades pasadas tampoco hicieron caso; ya en la recta final de su mandato, prefirieron aventar la papa caliente, pero tampoco resulta pretexto para dejarlo de atender. Desde entonces, no he dejado de señalar el problema. Pero ¿qué me encuentro hoy al caminar por el lugar?: un espacio completamente en ruinas, totalmente vandalizado; propicio para el delito, para lo cual por inverosímil que parezca -como muchas cosas actualmente- las autoridades han encontrado como solución colocar una lona rotulada a mano que advierte a las personas que de entrar al lugar serán remitidas al MP, como si eso los fuera a detener, basta ver la obra de grafitis que han hecho a lo largo y ancho de toda la estructura. ¿Cómo lo hicieron?: no hay vigilancia alguna en el lugar. Y como solución para calmar a los vecinos anunciar que en el lugar se iniciarían trabajos de demolición, lonas que a decir de los vecinos fueron colocadas por personal del IMSS. Pero no hay más que esas lonas, porque en la alcaldía Iztapalapa -lugar señalado como fuente de información- asistes y ni conocimiento de dichas lonas tienen, menos de algún trabajo que esté por iniciarse. Así las descoordinación entre poderes. 

Pero lo que sí llama la atención al llegar a la alcaldía son las enormes filas para solicitar los apoyos sociales que este año otorgará el Gobierno Federal, su mayor apuesta: 206, 390 millones de pesos de ejercicio presupuestal para este 2020. Muchos de ellos programas sin reglas de operación, el paraíso electoral de cualquiera. Mientras tanto, hospitales en el abandono, sin abastecimiento de medicamentos, con sobrepoblación, personal médico que tienen que hacer milagros para atender a los pacientes. 

A nuestras autoridades les hace falta más calle y menos escritorio. Hace falta ver para creer, por ejemplo escuchar a los pocos sobrevivientes del comercio a las afueras de la Clínica 25 para saber que en una jornada de ocho horas de trabajo han vendido apenas 30 pesos. Ver esos locales que algún día fueron sustento de tantas familias, hechos chatarra y basureros, locatarios a la espera de una respuesta porque tampoco nadie les ha ofrecido una solución. 

Estamos a la espera de la respuesta del director del IMSS para encontrar una solución al problema de salud en que hoy está metido el oriente del Estado de México y la CDMX.