Si existía alguna duda de la incapacidad de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, hoy miles de capitalinos disiparon esa duda.

¿Por qué?

Porque, en efecto, la preferida del presidente Obrador regaló un nuevo retrato, de cuerpo completo, de su incapacidad para el cargo y de su estulticia para responder a los reclamos ciudadanos.

Y es que la señora Sheinbaum no sólo resultó una gobernante incapaz, ciega y sorda a las exigencias ciudadanas, sino que al dejar estallar una crisis como la del transporte –lo que provocó un caos para millones de capitalinos–, confirma que nada tiene que hacer en el puesto.

La jefa de gobierno –protegida por el presidente–, no ha dado resultados en ninguna de las responsabilidades de su cargo y menos a las repetidas crisis que enfrenta.

Y la mejor evidencia es que en la capital del país es donde el partido Morena y el presidente Obrador tienen los niveles más bajos de aceptación.

Y es que todos los días aparecen nuevas evidencias de una clara e inocultable ingobernabilidad. Y el más reciente escándalo es el “paro” de taxistas que causaron un caos en buena parte de la capital del país.

Como saben, el pretexto para llevar adelante el “paro loco” de taxistas –que convirtió a la capital del país en infierno–, es que las poderosas mafias de ese trasporte concesionado pierden cada día una mayor tajada del pastel del transporte privado en CDMX.

Y pierden terreno porque, a pesar de todo, el transporte a través de aplicaciones digitales crece de manera exponencial ante el deficiente servicio de taxis convencionales, convertidos en chatarra, sucios, inseguros y caros.

Pero en lugar de enfrentar la competencia con un mejor servicio y un mejor precio, las mafias de taxistas apuestan por la muerte de la competencia, –las plataformas Uber, Cabify y DiDi–,  lo que confirma la cultura mafiosa de ese gremio.

Por eso, al más viejo estilo del chantaje de los poderes fácticos, los taxistas decidieron recurrir al bloqueo y, en general, al daño a terceros para tratar de “doblar” al gobierno de Ciudad de México, al que exigen cumplir la promesa de la campaña de la señora Sheinbaum, como el “piso parejo” para taxistas y aplicaciones.

Y es que los taxistas saben de la debilidad del gobierno de la capital y de la propia señora Sheinbaum y –por eso–, mediante esa presión amagan con debilitar al servicio privado de transporte mediante aplicaciones digitales.

Sin embargo, en los hechos el fenómeno de fondo va más allá de la disputa entre el viejo modelo de taxi y el de las aplicaciones digitales. 

Es decir, que en las grades ciudades del país ya está ocurriendo lo que ha ocurrido en todo el mundo; que cada vez son más los propietarios de taxis convencionales que, al mismo tiempo, incursionan en el trasporte mediante aplicaciones digitales.

De esa manera el mercado compartido entre los dos modelos económicos encuentra su propia regulación.

Y, mientras tanto, las poderosas centrales de taxis ponen a prueba –y de rodillas–, al debilitado gobierno de la señora Sheinbaum para obtener un mayor número de permisos y canonjías.  

  Pero el de bloqueo de taxistas es apenas uno de los conflictos sin resolver por la ineficiente jefa de gobierno.

Y es que apenas el pasado fin de semana, el gobierno de la señora Sheinbaum hizo circular una imagen que retrata la mediocridad de su propia gestión. Vimos a la jefa de gobierno, “Claudia” en la faena de lavar un camión del transporte concesionado.

Todo ello en medio del caos –y la incapacidad de la autoridad capitalina para hacer frente a esa emergencia–, que el viernes pasado provocó otro “paro loco”; el de los policías federales que bloquearon el Aeropuerto Benito Juárez.

¿Quién le hará entender a la señora Sheinbaum que no sólo resulta ridículo sino ofensivo que la jefa de gobierno pierda el tiempo lavando camiones, en lugar de dedicar tiempo al diseño de políticas públicas para la seguridad, la movilidad, contra la violencia y contra el crimen.

Parece que el intelecto de la señora Sheinbaum sólo da para lavar camiones y barrer calles.

¡Se los dije, es el tamaño de su ineptitud!

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