«Llegará un momento en que creas que todo ha terminado.

Ese será el principio»
Epicuro de Samos, filósofo griego.

 

“La nación es nuestra fuerza juntos no nos vencerán porque tengo el privilegio de servir a nuestro pueblo…”, así reza una estrofa del himno de la extinta Policía Federal que será recordada…El 30 de septiembre se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF), un acuerdo con los lineamientos para la transferencia de recursos humanos, materiales y financieros de la Policía Federal a la Guardia Nacional (GN). Adiós Policía Federal.

La trayectoria de la Policía Federal se resume, en una palabra: inolvidable. Los indicadores avalan el sacrificio, profesionalismo y determinación de miles de efectivos. A pesar del grupo de “inconformes y rebeldes” que en los últimos meses luchan por la causa justa del derecho laboral de manera incorrecta.

El nuevo modelo policial tendrá la encomienda de superar los resultados de su antecesora y contribuir para garantizar la tranquilidad en territorio nacional. La desaparición de la Policía Federal ¿es un avance en materia de seguridad para el Estado mexicano? Sólo el tiempo dirá. Mientras tanto la vida continúa.

En las últimas décadas la institución enfrentó diversas situaciones: desafió la burocracia, desacreditación por presuntas violaciones a los derechos humanos, caprichos políticos, inconformidades laborales, vacíos legales e intereses personales. Sin embargo, los elementos siempre se desempeñaron con esfuerzo y dedicación en el cumplimiento de las tareas diarias en aras de la seguridad. 

Aunque dicho aspecto parece no importar a quienes excluyen la realidad. Es reconocible el quehacer operativo y administrativo de cada una de las áreas que la conformaban. Todas con personal y ética de la más alta distinción. “Proteger y servir a la comunidad”.

En los operativos de alto impacto se lograron detenciones de objetivos de primer nivel. Así como millones de pesos y dólares incautados. Toneladas de droga, armas y granadas aseguradas. Resultan indiscutibles los trabajos de inteligencia e investigación. La atención y presencia de las Fuerzas Federales. La proximidad y previsión de accidentes en flujos carreteros a través de Seguridad Regional. Sin dejar de mencionar el desarrollo en ciberseguridad.

La capacitación, disciplina y riesgo constante, forjaron el carácter de los elementos. Los escenarios en la calle no son fáciles. Los enfrentamientos y emboscadas trágicamente acabaron con la vida de policías mexicanos. Asimismo, es de reflexionar el estado de salud de numerosos lesionados que sueñan con una vida “normal” ¿qué afectan más? las heridas infligidas en batalla o el triste olvido institucional.

En estos momentos de nada vale justificar la decisión justa e injusta de desaparecer la Policía Federal. La inseguridad desprestigia cualquier esfuerzo institucional, los malos manejos y simulaciones también. Los nuevos retos llegan con fuerza sexenal. ¿Tendrá el respaldo ciudadano la GN? Se espera que sí. Ojalá y la delincuencia organizada salga disminuida al final del sexenio y no las instituciones que contribuyeron y extinguieron en aras del nuevo modelo policial. 

Sólo queda recordar con añoranza el reconocimiento nacional e internacional de la Policía Federal. No se puede dejar de lado la calidad humana de los elementos y las amistades que surgieron. Así como también borrar de la memoria anécdotas y experiencias que serán eternas. La vida continúa…

Honor a quien honor merece. Gracias Policía Federal.

Facebook: Escritor Gonzalo Romero

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