“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”

Francisco de Quevedo

-Publicidad-

En México el sistema de justicia está sujeto a caprichos políticos de las administraciones en turno, ¿nos preguntamos por qué los índices de criminalidad y los problema inseguridad? Quizás existe desequilibrio entre el Sistema Político Mexicano con la esfera económica, la diplomacia y por último el sector educativo, social, de salud y cultural. 

En estos momentos la depuración en la administración pública en un intento por “limpiar” las instituciones ¿Representa una venganza ideológica del Ejecutivo? Esperemos que no. Sin embargo, los criterios son ineficientes, carecen de estrategias y procesos jurídicos, desvirtuando el debido proceso

Bajo este escenario el haber desempeñado cargos en administraciones pasadas simboliza antes de cualquier proceso administrativo o penal la pérdida de la confianza. Por ello, la presunción de inocencia es una utopía. Entonces sólo se obtendrá un resultado: injusticia.

 

La construcción de la tesis es sencilla: “Si se tienen suficientes elementos de prueba ¿Qué esperan para juzgar a los expresidentes y operadores? Sino dejen de engañar al pueblo”. La justicia no puede depender de ideologías partidistas o  consultas ciudadanas, porque el pueblo también podría equivocarse. 

Entonces Pilatos, convocó a los principales sacerdotes, los gobernantes y al pueblo para externar: “Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis… ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!.. Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús… ¡Crucifícale, crucifícale! Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré. Más ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos”. (Lucas 23:13-35).

En concordancia ¿El Estado de Derecho se encuentra claramente a merced de una opinión dictatorial? El escarnio público no siempre representa la verdad por eso existen mecanismos jurisdiccionales de impartición de justicia, para no entrar en el linchamiento de “propia mano” en el plano de la desacreditación de adversarios.

El investigador Raúl Trejo Delarbre, explicó con ecuanimidad en el periódico “La Crónica de hoy”: “El linchamiento es la ejecución tumultuaria de una persona que no ha sido sometida a proceso judicial. Más allá de la barbarie designada de esa manera, se puede hablar de linchamiento político para referirse a la acusación sin evidencias que —con propósitos, precisamente, políticos— expone a una persona al descrédito público”.

Como parte de este fenómeno, el escritor catalán Santiago Rusiñol, decía: “Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón”. Es decepcionante saber que en México la justicia es un títere del poder, mientras que la “presión social”, los “valores entendidos”, “la influencia política”, el “escrutinio público” y “la temporada electoral”, toman relevancia. 

Finalmente, es momento que las autoridades actúen si tiene pruebas, en reciprocidad con la justicia y sancionen con cárcel a los delincuentes. En contraposición “legitimizar” con encuestas una decisión política en contra de los adversarios es una injusticia. Poncio Pilatos “se lavó las manos”, así como “el ave que cruza el pantano sin ensuciar su plumaje”. Sin embargo, en los procesos electorales cualquier aspecto sucede, incluso hasta la negociación de la libertad y la creencia de inocencia de Pío Barrabás.

Facebook: Escritor Gonzalo Romero

Email: [email protected]

Los derechos, opiniones y datos contenidos en este documento, son de la exclusiva responsabilidad del autor y no representan el punto de vista partidista, postura ideológica, congregación o institución.