El desarrollo de la jornada electoral del pasado lunes inhibió la cobertura de la tragedia en la mina de carbón Micaram. Misma que se ubica en el municipio de Múzquiz, Coahuila, en la que murieron siete mineros.

Recuperan cuerpo de sexto minero, tras colapso de mina en Múzquiz, Coahuila

-Publicidad-

El derrumbe de la mina por desbordamiento de agua ocurrió el viernes 4 de junio, en momentos en que toda la atención de los medios de comunicación estaba centrada en la jornada electoral. Lo que impidió que la tragedia tuviera el impacto mediático que otras desgracias han tenido.

Bartlett sabía de las condiciones de la mina 

Con todos los ojos puestos en las elecciones, pasó casi inadvertida la revelación en el sentido de que el director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, fue advertido desde hace ocho meses de las condiciones de inseguridad que prevalecían en la mina siniestrada.

El 23 de octubre del 2020, la organización civil Familia Pasta de Conchos envió un oficio a Bartlett en el que le advertía que en la mina de referencia, con la cual tiene contratos la CFE, se trabajaba sin que se respetaran las mínimas condiciones de seguridad.

El oficio señala que  los mineros no tenían tenis ni equipo de seguridad. Además  no había consola para medir el gas, ni botiquín, extinguidores, ventilación o autorescatadores. Además, los mineros no estaban registrados en el IMSS.

El mismo día de la tragedia, la representante de la organización. Quien es Cristina Auerbach, señaló, a través de su cuenta de Twitter, a Bartlett como directamente responsable de la tragedia.

Hasta el momento ya han sido rescatados los cuerpos de seis de las siete víctimas de una tragedia que se pudo haber evitado. Esto si la CFE, a cargo de Manuel Bartlett, hubiera escuchado la voz de alerta que le fue enviada desde octubre del año pasado.

Claramente hubo negligencia de la CFE en esta tragedia que enlutó el hogar de siete familias de escasos recursos en Coahuila. Pero seguramente Bartlett no será tocado ni molestado, pues cuenta con la protección política y la bendición de “ya sabemos quien”.