La semana pasada, el 19 de febrero tuvo lugar la Cumbre de Seguridad Internacional, en Múnich, Alemania. Con la presencia virtual de más de 350 personajes, de más de 70 países. Sin la presencia de representantes gubernamentales de China, Rusia y Medio Oriente, aunque con la reforzada unidad de Biden, Merkel, Macron y Johnson. Los temas analizados: la pandemia, el clima y el terrorismo.

La unidad trasatlántica vuelve a reposicionar las antiguas y tradicionales alianzas de la postguerra mundial entre Europa y EU.

-Publicidad-

Ello recupera la visión geopolítica de los EU, en función no sólo del interés nacional estadounidense, como lo mostraba Trump, sino también del interés de sus aliados, los europeos y en particular Alemania, Francia y Gran Bretaña, como lo desea Biden.
La OTAN jugará un papel central en este reposicionamiento de la seguridad internacional, para salvaguardar en unidad pactada, todos aportarán su esfuerzo y recursos, para defender sus específicos intereses nacionales.

De alguna manera, el mundo asume cuatro grandes bloques relevantes, EU y Europa, Rusia, China y Medio Oriente. Los demás países habrán de alinearse en alguno de estos cuatro bloques conforme a sus necesidades, intereses o deseos.

Mexico es factible que se alinee con el bloque de EU y, en temas de seguridad internacional, explore su eventual participación en la OTAN. Asimismo, deberá resolver el tema de las energías limpias, eólicas y solares, que se contrapone a su visión de una reforma energética que va en sentido contrario a ello.

De igual forma, deberá resolver el tema de la vacunación bajo ese nuevo contexto, lo que podría complicarle o bien aprovechar, la solicitud de compra, tardía, a China y Rusia, pues los anteriores acuerdos no han prosperado aún.

El interés y la seguridad nacionales de cada gobierno y de cada país habrán de definirse en función de esta nueva situación, que la llegada de Biden ha propiciado.

Estos vientos que soplan en la seguridad internacional, están tomando fuera de posición a México, más aún por la gravedad de la crisis de salud, por la caída económica y la inseguridad existente. Si a ello agregamos el proceso electoral actual, puede haber disrupción interna y externa, que genere un conflicto de impredecibles consecuencias. Pronto lo veremos.