Hemos asistido como parte de la sociedad a dos grandes movilizaciones, en los días 13 de noviembre y quince días después el 27 de noviembre.
La primera marcha fue convocada por la sociedad, tuvo como objetivo la defensa de las instituciones democráticas, las que organizan las elecciones y las que atienden la justicia electoral, el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral Federal.
La segunda marcha fue convocada como respuesta a la primera, por el titular del ejecutivo federal y las personas que le apoyan en el gobierno, en su partido y en los gobiernos estatales.
Los defensores de cada una de las marchas han dicho que lo hacen, los primeros, en defensa de la democracia institucional, frente a los segundos, que buscan reformar las instituciones democráticas, por y con una idea personal de la democracia.
La primera marcha defiende las instituciones como están, que se mantengan, la segunda marcha, busca concentrar el poder apelando al pueblo.
La primera marcha es defendida por los ciudadanos y apoyada por los partidos de oposición, la segunda marcha es impulsada por el presidente y defendida por quienes le apoyan en el gobierno y por quienes son aliados de su partido Morena, el PT, el PVEM y los gobiernos estatales y municipales surgidos de alguno de ellos.
La primera marcha fue eminentemente ciudadana, los personajes de los partidos marcharon de forma individual, en tanto que la segunda fue impulsada por el gobierno y con recursos públicos que pagaron la movilización, de transporte, alimentos y apoyos.
La sociedad se manifestó y el gobierno en lugar de dialogar, se le enfrentó.
La sociedad costeó su marcha, en la Ciudad de México y muchas otras ciudades del país y fuera de él, el gobierno la pagó, trayendo a la gente de otras partes, para tratar de llenar el zócalo.
La sociedad defiende su derecho, el gobierno pretende coartarle ese derecho.
La sociedad es el pueblo, el gobierno cree que él es el pueblo.
El pueblo defiende su razón de libertad, el gobierno ataca esa libertad sin razón.
En las marchas se mostraron las dos razones, la de la sociedad y la del gobierno. El gobierno confronta a la sociedad. La sociedad se aleja del gobierno. El gobierno pierde legitimidad social. La sociedad crece y el gobierno decae.
La marcha reorganizó la fuerza de la sociedad, la del gobierno mostró su debilidad.
Así las cosas, las marchas conducen a dos vías distintas, la sociedad suma y se vigoriza y el gobierno resta y languidece.
En suma, la razón va con la sociedad, la sinrazón está con el gobierno. Así las cosas. Veremos de qué lado está la razón, si con la sociedad o con el gobierno. Que los votos decidan esta batalla por la democracia.