Es importante recordar que nadie que proteste espera ser políticamente correcto o aceptado, en todo caso se quiere hacer notar, incomodar, buscar alguien que simpatice y principalmente: que sus demandas sean escuchadas y resueltas a la brevedad.

En la marcha del pasado 25 de noviembre en el marco del Día Internacional de la Eliminación Contra la Mujer, algunos grupos feministas rompieron vidrios, rayaron paredes, establecimientos y monumentos, fue aquí que causaron molestia: “esas no son formas”, “pinches viejas locas”, “hay maneras”, “feminazis”, “que las violen”, “que las maten”, “resentimiento hacia su padres”, “pendejas”,“zorras”…si me falto alguno, piense usted en el insulto que también haga parte de la lista de argumentos, insultos y ataques de odio.

Les tengo una noticia: esa forma de protesta tiene validez, no está esperando que todos digan “que bonito, vamos a hacerles caso”, su intención es esa, INCOMODAR, poner los ojos en la situación , no solo de los capitalinos, también del país y del mundo entero,  que se deje de minimizar la violencia machista, sus manifestaciones y consecuencias.

Por ahí leí y comparto: Los destrozos se pueden evitar, claro que sí, no protegiendo monumentos y mandando un policía por mujer que marchó la semana pasada, serviría más implementar políticas públicas (tomarlas en serio) y reeducarnos/educarnos como sociedad para terminar con la violencia ejercida sobre las mujeres, es tan fácil como NO VIOLENTARNOS.

Este viernes, las mismas “pinches viejas locas” salieron a protestar, esta vez con “Un violador en tu camino”, himno compuesto por Las Tesis, un grupo de feministas chilenas, quienes mostraron dicha intervención el mismo 25 de noviembre, en lo que muchos calificaron como “la forma correcta para protestar” porque se trata de un performance que incluye un canto y un “baile” sencillo:

Y la culpa no era mía/ ni dónde estaba, ni cómo vestía 

Y la culpa no era mía/ ni dónde estaba, ni cómo vestía  

¿Ya sonó en tu mente?

¿Qué pasó? Bueno, tras la protesta en el Zócalo capitalino y varias partes del país y el mundo, ante esa protesta volvieron los insultos: “viejas pendejas”, “que se pongan a lavar”, “huevonas”, “zorras”, le pido a usted que aquí también inserte el insulto que hizo falta. O sea, en la «protesta correcta», también dejaron ver el hate que traen por dentro.

Sumado a lo anterior, surgieron memes y publicaciones para desvirtuar la protesta que de acuerdo a lo que muchos dicen “es la forma correcta”, lo que hace surgir una duda ¿Qué protesta van a respetar, escuchar, tomar en serio? ¿Cuál es la forma correcta?

Por años se han dado protestas pacíficas para pedir «por favor» que nos dejen de violentar, acosar, que dejen de matar mujeres, violarlas, atacar su dignidad humana, porque se les hizo bien fácil y olvidaron su calidad de ser humano para verla como un objeto.

Toda parece indicar que lo que a la sociedad lo que le molesta no son las formas, sino que haya alguien inconforme con la fuerza suficiente para gritar ¡YA BASTA!.

El problema se encuentra en la molestia central de que las mujeres comenzaron a tomar la palabra sin pedir permiso, irrumpiendo en la realidad social con acciones políticas contundentes.

La protesta no requiere la aprobación de ningún tipo, ni la individualista, ejercida por aquellos que no entienden la existencia de intereses colectivos, recuerda: «si tocas a una, nos tocas a todas»; de una sociedad indiferente que sigue minimizando la violencia, tomando todo como chiste, como si la dignidad de una mujer no valiera nada.

Mucho menos la aprobación de una sociedad machista, que claro, es la raíz del problema y sigue legitimando sus acciones con un “así me enseñaron a mí”, reforzando cada día los roles de género erróneamente establecidos.

Y no, no nos interesa vernos más bonitas calladitas; exigimos respeto a nuestra calidad de personas, que cese el odio causado simplemente porque decidimos levantar la voz, quisiéramos que más allá de juzgar como buena o mala la protesta; la gente sea capaz de reflexionar el trasfondo de ella: el acceso a una vida digna.