Desde el Senado se le hizo un llamado al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, a conducirse con prudencia y respeto después de sus desafortunadas declaraciones respecto al trágico accidente donde perdieran la vida la gobernadora Martha Érika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle; punto del día que no estaba previsto y que terminó siendo el marco de presentación de la comparecencia de la secretaria de Bienestar Social María Luisa Albores. 

De manera lamentable un actor político que debe hacer valer el Estado laico, fomentar la armonía; la paz, en su estado gobernado, tuvo desafortunadas declaraciones con un ex compañero de esta legislatura y, aunque fuera cualquier otra persona, la voz tenía que levantarse. El Senado no podía omitir un asunto tan grave; porque de los dichos se desprenden los hechos. Decir que la muerte de cinco personas se debió a un castigo de Dios porque le robaron la elección, a lo menos que nos puede llamar es a una total indignación, más allá de cuestiones políticas y de partidos. 

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En el Pleno del Senado Barbosa le robó cámara y tiempo a su correligionaria Albores, lamentablemente por hechos realmente vergonzosos para el titular de un poder Ejecutivo. La secretaria de Bienestar Social, antes Desarrollo Social, tuvo que esperar largo tiempo para iniciar su comparecencia, pues todas las fracciones parlamentarias, incluyendo Morena que no hubiera podido defender lo indefendible y con excepción del PES que pidió se respetara la orden del día, expresaron su total rechazo al hecho ya señalado. 

Después de los posicionamientos de PRI, PAN, PRD, MC y Morena, el pronunciamiento quedó formalmente registrado bajo cuatro argumentos: 1) expresión de rechazo, 2) llamado a la cordura y prudencia, 3) reivindicación del estado laico y 4) exhorto a la Fiscalía General de la República y a la Secretaria de Comunicaciones y Transportes para informar a la brevedad de los avances en  la investigación del desplome de la aeronave que transportaba a los funcionarios y tres tripulantes más. 

Las respuestas del gobernador de Puebla para quienes le pidieron una disculpa pública y el pronunciamiento formal del Senado de la República, máximo órgano legislativo de este país, volvieron a ser desafortunadas y desatinadas, más un aderezo de agresividad, pues en esta ocasión arremetió contra los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón a quienes literalmente llamó rateros.   

Sobre aviso no hay engaño. Entrado en declaraciones, ya advirtió que no va a cambiar su forma de ser, porque lo que él utiliza son frases de “cultura popular”. Vaya forma de entender la cultura popular y lo que le espera a Puebla bajo este tipo de conceptos. 

No es solo una declaración, son las palabras indignas, los insultos, las imágenes que han sido titular en los últimos días y meses, funcionarios públicos que se han encargado de enmarcar una nueva etapa de gobierno en la desfachatez y descaro de palabras y acciones. No es la primera vez que este tipo de hechos ocupan un espacio en la orden del día del Senado de la República, desde donde han salido llamados y exhortos que bien sirven para el archivo histórico porque les entran por un oído y salen por el otro y hay “que esperar sentados” para encontrar respuestas sensatas de los imputados. 

Representantes populares que han festejado un triunfo y brindado con Champagne denostando con palabras altisonantes a sus adversarios, funcionarios públicos que utilizan expresiones misóginas y denigrantes hacia las mujeres, servidores que públicamente desdeñan una recomendación de la CDNH o un exhorto o llamado de la Cámara Alta, el exhibicionismo público marcado por el alcohol de aspirantes a funcionarios como ocurrió hace unos días en Baja California. ¿Es ésta  la nueva forma de gobernar, es el cambio del que nos hablaban?  

Llegó la comparecencia  

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No fueron sorpresa los cuestionamientos hechos a la secretaria de Bienestar Social: estancias infantiles, Servidores de la Nación, manejo de los programas sociales y el rechazo de la Secretaría a las recomendaciones hechas por la CNDH. Y para no perder la línea de las promesas y proyecciones a futuro, mientras Herrera prometió que no habrá un subejercicio importante, Albores aseguró que no se hará uso electoral de programas sociales. Del dicho al hecho…tiempo al tiempo. 

 

Juan Zepeda