“No es una tarea para soldados, pero sólo los soldados pueden hacerla»

-Dag Hammarskjöld

El diplomático Dag Hammarskjöld, es considerado uno de los secretarios generales de las Naciones Unidas más influyentes debido a que luchó en defensa de su política por medio de la mediación en el Consejo de Seguridad y en las reuniones de la Asamblea General para generar la paz, bajo estatutos como la Carta de las Naciones Unidas -principio guía para mediar conflictos internacionales-.

En ese contexto, hace unos días se inauguró el Centro de Entrenamiento Conjunto de Operaciones de Paz de México (CECOPAM) en colaboración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que simboliza un reto y una responsabilidad para el gobierno federal. Asimismo, es una oportunidad para que elementos de las Fuerzas Armadas sigan apoyando a países que sufren crisis humanitarias en donde se conjuntan principios como: la estabilidad, la paz y la seguridad, como lo hacen desde 2018 cuando dicha institución entró en funciones. 

Sin embargo, las Fuerzas Armadas como las áreas de la seguridad están condicionadas a intereses políticos y de manera paralela confinadas a un ordenamiento económico precario que dista de las tareas encomendadas en materia de seguridad interior. ¿Las operaciones destinadas a generar la paz son un avance para el Estado mexicano? Es claro que sí.

Es claro que las Fuerzas Armadas representan un contrapeso político. Sería perverso pensar que los elementos militares estuvieran siendo utilizados para permanecer distraídos en múltiples tareas asignadas por el ejecutivo de índole civil, y así dividir La Gran Fuerza de México. ¿“buscar cómplices y no testigos”?

“Somos lo que pensamos”. Me agrada especular que existe una invitación genuina y legítima “entre la urgencia y la necesidad” para formar en diversos campos del poder nacional que corresponden a la esfera civil. Ahora bien, en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y en la Ley Orgánica de la Armada de México, se encuentra la esencia de creación de las Fuerzas Armadas. Entre las misiones destacan: Garantizar la Seguridad Interior y realizar acciones para salvaguardar la soberanía y defender la integridad del territorio nacional en el mar territorial, respectivamente.

El Estado mexicano enfrenta un enorme desafío porque en este momento se suman actividades como la construcción del aeropuerto en Santa Lucía y la custodia de recursos económicos en los programas sociales. Por si fuera poco, la participación y administración de la Guardia Nacional (GN) en un esquema de pacificar al país. ¿La suma de estas tareas es un desarrollo de capacidades militares en el aspecto público o una simulada militarización? “El que acata ordenes, no se equivoca”. Sin embargo aunque “nadie está obligado a lo imposible” sabemos que cumplirán con la  misión.

En este orden de ideas no hay que olvidar que desde los años ochenta las Fuerzas Armadas participan en la erradicación de estupefacientes y a partir del año 2012 luchan contra la delincuencia organizada (en cumplimiento al artículo 89 fracción VI de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos), así como en diversas operaciones fuera del ámbito de su competencia.

El (CECOPAM) representa una oportunidad para enfrentar retos internacionales de cara a un futuro humanitario. En tanto, sino se renuevan y priorizan las responsabilidades en el ámbito de competencia para las Fuerzas Armadas es probable que seamos testigos de escenarios de continuo desgaste y debilitamiento institucional. En tanto tengamos presente el legado del diplomático Dag Hammarskjöld: “No es una tarea para soldados, pero sólo los soldados pueden hacerla” ¿Estás listo para la próxima misión? 

Hasta el próximo martes.

Facebook: Escritor Gonzalo Romero

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