Al mejor estilo de las producciones de Genaro García Luna, –quien ordenó un montaje para Televisa sobre la detención de un grupo de secuestradores–, el presidente López Obrador volvió al engaño de “la llanta ponchada”.

Y, como todos saben, no es la primera ocasión que algo asó ocurre. Lo cierto es que probablemente será la última “llanta ponchada”.

¿Por qué? 

Porque en la más reciente “ponchadura” resultó tan burdo el montaje que ya nadie se tragó el cuento, a pesar de que en la mañanera de éste lunes el propio presidente pretendió una explicación que –contrario a lo que buscaba–, dejó más en ridículo a su gobierno.

Pero vamos por partes.

Resulta que el pasado fin de semana, López Obrador compartió un video en el que muestra el vehículo donde viaja –una camioneta Suburban con la llanta supuestamente–, además de que a un costado de la carretera aparece una vieja llanta.

El presidente viajaba a la comunidad de Las Mora, en Bavispe, Sonora, a un encuentro con las familias LeBarón y Langford.

El paraje –frontera entre los estados de Durango y Chihuahua–, es el mismo donde presuntos narcotraficantes persiguieron y dieron muerte a madres y sus hijos, de la comunidad Menonita y de la familia LeBarón.  

En el video el presidente dice: “Para no perder la costumbre se nos ponchó la llanta en este camino de terracería”… y luego manda un mensaje.

Sin embargo, en esta ocasión, no pocos especialistas en blindaje de vehículos examinaron el video y descubrieron lo que ya muchos habían denunciado en otros eventos similares.

En efecto, queda claro que es falso el evento de la llanta ponchada.

Porque los vehículos en los que viaja el presidente son blindados y el blindaje no sólo es a la carrocería sino a las llantas, la batería y otras partes sensibles.

Es decir, que un evento como una llanta ponchada en la camioneta del presidente no inhabilita al vehículo, además de que el mandatario puede cambiar de camioneta para no perder tiempo en la supuesta reparación.

Lo cuestionable, en todo caso, es la patología presidencial por el engaño y la mentira.

¿Para qué recurrir a la mentira de una supuesta ponchadura, si el presidente puede realizar el video y enviarlo sin tener que engañar con un montaje de esa naturaleza?

Lo cierto es que el retrato que nos regala el presidente con el espantajo de la “llanta ponchada” no sólo confirma el gusto presidencial por el engaño y la mentira, sino que López Obrador tiene un serio problema mental.

¿En manos de quien está el país; el destino de casi 150 millones de mexicanos?

Y la mejor prueba del riesgo que enfrentamos, como país y como sociedad, con un presidente con tales problemas mentales, lo estamos viendo con el crimen de Estado que impulsó el propio presidente a través de la destrucción del sistema de salud pública.

¿Hasta donde es capaz de llegar un enfermo mental como López Obrador, si para elaborar un video y mandar un mensaje distractor de la crisis de salud, inventa la ponchadura de una llanta?  

Lo más curioso del caso es que “los mensajes de la llanta ponchada” suelen aparecer cuando el gobierno de Obrador enfrenta alguna crisis mediática, cuando el gobierno es apaleado por alguna de las frecuentes torpezas presidenciales y el objetivo es precisamente ese, el de desviar la atención.

  En ésta ocasión, López Obrador no sólo es apaleado por el “crimen de lesa humanidad” que significa dejar sin presupuesto al sistema de salud pública de todo el país, sino por el fracaso de la política para combatir la violencia y el crimen.

Y como van los fracasos de López Obrador, seguramente veremos llantas ponchadas todos los fines de semana. ¿O no?

Se los dije.  

Te puede interesar:  Sin límites en investigaciones por casos LeBarón y Culiacán: AMLO