Durante años, los estudios internacionales y geopolíticos, se habían adecuado a las propias características de cómo evolucionaban los acontecimientos, tanto globales como regionales y Estatales, sin embargo, durante todo el siglo XX, la comprensión de la interacción entre potencias y naciones, estaban definidas por protocolos, para evitar diferencias sustanciales y sin embargo, dos guerras mundiales fueron las consecuencias por seguir usando viejas formas para dirimir las desigualdades entre los Estados nacionales y sus élites gobernantes.

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El propio siglo XX, fue el escenario para hacer ajustes en las maneras en las que se deberían de llevar a cabo los diferendos entre potencias, los primeros escenarios fueron, las conferencias de Yalta y Postdam, para establecer adecuadamente cuáles mecanismos se deberían de seguir, para evitar una confrontación total, entre las naciones que asumían su rol como nuevas potencias globales: EEUU y la Unión Soviética.

 

Las regiones se ajustaron, los escenarios fueron puestos en acción, comenzando en la península coreana, como también en la propia fundación tanto del Estado de Israel, como de Palestina, cuyos resultados en nuestros días, son de un permanente conflicto en la definición de la propia hegemonía regional y que decir del proceso de descolonización, tanto en el continente africano como en el sudeste asiático, logrando gestar nuevas zonas de influencia y control, a través de las nuevas naciones que alcanzaron su independencia, luego entonces, las potencias habían logrado mantener sus diferencias fuera del alcance de sus propias fronteras, exceptuando, la falla en el modelo implantado, durante la crisis de los misiles, a pocas millas de la frontera estadounidense.

El proceso cognitivo y de análisis de las relaciones internacionales de la época, tenían un esquema que respondía de inmediato, para comprender lo que sucedía prácticamente en todo el mundo, ya que todo se media a razón de la capacidad militar, aérea, naval y nuclear, que permitía un statu quo, pero al mismo tiempo, ofrecía a las potencias antagonistas, modificar las zonas de control y de influencia para obtener la tan anhelada victoria.

Al respecto de cómo el mundo, sus ideas, pensamientos, razonamientos y estrategias comenzaron a cambiar, se pueden observar, en un párrafo de La guerra futura de Lawrence Freeman, que menciona que: cuando en 1985 Mijail Gorbachov ascendió al poder, su prioridad no era promover los derechos humanos, sino reformar un anquilosado régimen que resultaba evidente que empezaba a hacer agua por todas partes.  A diferencia de los altos jerarcas que le había precedido, lo que había moldeado la cosmovisión de Gorbachov no había sido la guerra con Alemania, y tampoco había trabajado en estrecha colaboración con el complejo militar-industrial que dominaba la economía del país y cuanto más profundamente penetraba en la funesta y distorsionadora influencia de ese complejo entramado del ejército y las fábricas que privaba de recursos y talento a todos los demás sectores productivos… para lograr ese objetivo era preciso sosegar de algún modo las relaciones con Occidente y sentar las bases de una nueva andadura, más proclive a la cooperación.

Esta acción, fue el comienzo de una gran modificación de la realidad en la que se sustentaban las relaciones internacionales y el quehacer geopolítico. Las actuales condiciones que privan en el escenario global, se han modificado de tal modo, que la interacción entre Estados, van aparejadas sí de las relaciones de poder, pero al mismo tiempo, de una recomposición de las estructuras sociales, económicas, religiosas y culturales, cuyo impacto aún no se ha podido cuantificar y cuáles serán sus consecuencias.

La guerra de Putin sobre Ucrania, pareciera que se retomaban los viejos esquemas del ejercicio del poder, no obstante, lo que está provocando es un nuevo planteamiento de lo que requieren las sociedades para mantenerse fieles a una nación o un Estado, esto debido a fenómenos político-sociales y naturales, que no se tomaban en cuenta, en la definición de los verdaderos requerimientos que necesitan los Estados para mantener el statu quo de la seguridad internacional.  Ejemplo de esto, se observa en los cambios profundos en la sociedad latinoamericana, que anhela estabilidad, gobernabilidad, progreso y desarrollo, y que en la búsqueda de estos loables objetivos, ha provocado en casi todos los casos, más problemas que soluciones.

Pero de igual manera, el escenario geopolítico y talasopolítico, requiere de nuevos métodos de análisis para dar respuestas más puntuales a todo lo que está afectando al propio mantenimiento del actual orden mundial; tan solo es de considerar la visita pasada de Nancy Pelosi (líder demócrata en la Cámara de Representantes), misma que antes de que se llevara a cabo, ya tenía detractores, amenazas (sobre todo las de Beijing),  pesimismo y miedo por lo que pudiera pasar.

No obstante, de las expresiones de analistas y especialistas, la visita se llevó a cabo, Pelosi regresó a Washington DC, la República Popular de China demostró finalmente, sus ambiciones sobre la llamada isla rebelde, existe un semi-bloqueo marítimo, los EEUU han mantenido sus posturas alrededor de la isla de Taiwán y así, con estas acciones, la talasopolítica del Mar de China ha sufrido un cambio diametral, saliendo del impasse en el que se encontraba, para establecer con más claridad, los nuevos escenarios para las potencias en sus confrontaciones.  Es decir, desde la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, nos hemos acostumbrado a que el enfrentamiento no es de forma directa, pero Ucrania y ahora Taiwán, comienzan a demostrar que peligrosamente, la confrontación cada vez es más directa, con una diversidad de repercusiones, sumadas a los propios cambios que está experimentando la sociedad global en cada continente, región o Estado.

Luego entonces, la geopolítica requiere de la construcción de un método (o varios de acuerdo a las circunstancias) que no quede encasillado a lo clásico o a lo crítico, debe ir en respuesta inmediata a los movimientos atípicos que el sistema internacional está teniendo y que en ese replanteamiento se les debe de atender como de acción natural para este siglo XXI.  El tablero mundial, tiene nuevas reglas, ya no es de dos jugadores son varios y múltiples que se esfuerzan por concretar su visión hegemónica.

Mientras tanto en Palacio Nacional… la economía no funciona, la seguridad ciudadana tiene graves fallas, la educación pública en su peor momento, la relación bilateral con EEUU en situación de crisis, pero lo importante es darle mas poder al partido en el gobierno y perpetuar la visión de un hombre y sus cercanos.