El pasado martes se llevó a cabo el primer debate por la presidencia de los EEUU entre el candidato republicano, Donald Trump y el candidato demócrata Joseph Biden, en la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, el cuál duro 90 minutos en medio de fuertes ataques por parte del candidato republicano hacía el representante demócrata, señalándolo de ser un político mediocre y sin falta de capacidad para llevar adelante el liderazgo de los EEUU, en un momento crucial para la definición del nuevo orden mundial. 

Asimismo, el moderador, el periodista Chris Wallace presentador del programa Fox News Sunday, fue ampliamente superado por la personalidad del presidente Trump, quien constantemente asumió un rol protagónico para denostar a su opositor y mantener la confianza de su electorado, pero también, de convencer a los indecisos, que son un factor fundamental para colocarse muy de cerca del candidato Joseph Biden, quien a final de cuentas, trato de administrar su ventaja de más de 10 puntos porcentuales, sin embargo, hacía el final del primer debate el presidente Trump señaló contundentemente, que no confía en las autoridades electorales, pues teme de un fraude a favor de Joseph Biden. 

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Este argumento, será fundamental el propio día de la elección, pues ya quedó la idea entre un sector de la población estadounidense, de dicha factibilidad y que sin duda, en los días que faltan para la votación, será uno de los principales argumentos de la campaña republicana por la presidencia de los EEUU, y que para el momento, sin duda, se ha establecido como una verdad absoluta, pues buscarán llevar hasta a la Corte Suprema de Justicia estadounidense, los diferendos electorales.  De ahí la urgencia que tiene el presidente Trump, tras la muerte de la Juez Ruth Bader Ginsburg, para que sea un juez de corte conservadora y cercano a las posturas que mantiene la Casa Blanca, en cuestiones como el aborto, narcotráfico, derechos de la mujer, migración y la pena de muerte. 

De igual manera, el debate lo que mostró, fue una profunda división que cada vez se hace más profunda entre republicanos y demócratas, pero también lo que le está pasando a la propia sociedad estadounidense y que, más allá de quien sea el ganador de la contienda electoral, tendrá la difícil tarea de buscar la reconciliación del interés nacional y mantener el proyecto de nación firme y consolidado, en un momento en el que a causa de la emergencia sanitaria, la economía estadounidense ha sufrido un fuerte quebranto y le está costando un gran esfuerzo comenzar su propio proceso de recuperación, frente a la República Popular de China (RP de China) y la Unión Europea, que están dando pasos firmes para que sus respectivas economías tengan el dinamismo que la globalización requiere y comenzar el próximo con mejores condiciones para remontar los deterioros que han sufrido durante este año. 

Ahora bien, no se debe de soslayar que el candidato que gane, sea el demócrata o el republicano, sigue existiendo el ánimo para que los EEUU se mantenga como potencia global y que para seguir ejerciéndolo, hará uso de todas sus capacidades, de ahí que es interesante los análisis de especialistas y opinólogos, que están afirmando, que de ganar las elecciones Donald Trump la democracia tendrá un fuerte quebrantamiento que ponga en vilo a las instituciones de esta nación, lo cierto es, que, pareciera que esta nación se está ubicando en la tesitura de las circunstancias internacionales, es decir, ejercer un liderazgo con una democracia asociada al populismo para dar respuesta a los retos que se han ido presentado en los últimos años. 

Los EEUU han construido la globalización bajo el modelo del American way of life y bajo este planteamiento doctrinal, es que harán uso de todas sus capacidades para refrendar que el actual modelo de convivencia político, social y económico, no les sea arrebatado por la RP de China o la Unión Europa, por tal causa, es importante observar quien ganará las elecciones en EEUU, pues de ello vendrán las acciones geopolíticas para buscar frenar a sus enemigos y mantener el statu quo que fue construyendo casi todo el siglo XXI y que está buscando sea refrendado en este siglo. 

Ahora bien, es de considerar que, en medio de esta situación, se dio a conocer por parte del Departamento de Estado un interesante reporte intitulado, 2020 investment Climate Statements: México; el cuál contiene diverso tópicos, pero que esencialmente, son referentes a la situación que prevalece en nuestra nación identificando que predomina una alta corrupción, violencia en diversas partes del país, una pésima relación entre la iniciativa privada con el gobierno federal, fijación por desarrollar las empresas del Estado sin apoyo de capital extranjero o privado, incertidumbre en la inversión extranjera, vacilación en el sistema bancario como en los derechos de propiedad intelectual, entre otros temas. 

Dicho documento que es público, en la página web del Departamento de Estado de los EEUU, es para tomar muy en serio, por el tipo de análisis que se ha llevado a cabo, al indagar como ha evolucionado el Estado mexicano en lo que lleva la presente administración, situación que se puede complicar por diversas condicionantes, la primera, es que el candidato Joseph Biden gane la presidencia de los EEUU y establezca una serie de políticas nacionales tendientes a mejorar el medio ambiente que obliguen a endurecer sus posturas frente a las que en esta materia mantiene el gobierno mexicano, segunda, que Biden reitere que Cuba, Venezuela y Nicaragua son una amenaza a la democracia en el continente americano, endureciendo su postura hacia estas naciones, apremiando a México para que replanté su relación hacia lo que queda del eje Bolivariano y  una más, que México demuestre una verdadera eficacia en el avance de su democracia y en su capacidad para superar la dura caída de su PIB en poco más de 10% en este año. 

EEUU gobernado por Donald Trump o Joseph Biden requieren de un continente en paz, en desarrollo y leal a esta nación, todo un reto por venir, pues el propio padre de la Talasopolítica estadounidense, Alfred Thayer Mahan, estableció que para que EEUU fuera una potencia internacional, se requería de una América estable. México tiene mucho que decir al respecto, pues de su capacidad para seguir ejerciendo gobernabilidad y desarrollo, dependerá que la relación no sea tensa pero tampoco de vasallaje.