“El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”.

» L’enfer est plein de bonnes volontés ou désirs »   

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-San Bernardo de Claraval

En México las estrategias en materia de seguridad pública que se establecieron en los últimos tres sexenios para combatir el crimen organizado no aportaron los resultados esperados. Ahora, las políticas implementadas por Estado representan un fracaso, sobre todo porque la violencia en territorio nacional aumenta, incluso ante una pandemia mundial.

Ante este panorama desalentador ¿La Guardia Nacional (GN) es el modelo policial que logrará la pacificación? o ¿Es el camino a la militarización?, entendida como: el sometimiento de una población, una actividad, un servicio, un lugar, etc., a la disciplina, el espíritu o las costumbres militares.

Basta recordar que la creación de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en 1947 por el entonces Presidente Miguel Alemán Valdés, estaba “integrada originalmente por egresados del Colegio Militar y formada después por elementos de diversas dependencias”. Ahora se replica…Las Fuerzas Armadas (FFAA) continúan dependientes a “voluntades políticas”. 

En ese sentido  cambiaron de uniforme para incorporar a la GN. Con ello también su misión, identidad, ideología, capacitación, naturaleza de creación, formación,  vocación, servicio de carrera, doctrina, leyes…peor aún desestructurar los conocimientos ante la amenaza de un enemigo invasor, en cambio detener a presuntos delincuentes.

¿Por qué considerar la GN un fracaso sexenal? Con una capacitación de siete semanas para ser policías civiles, la intención de “borrar” el nombre de la extinta Policía Federal (PF) y el hecho de adaptar al Ejército con un brazalete de GN, simbolizan las primeras simulaciones. En este sentido, el fracaso obedece a diversos aspectos:

Primero: La GN carece de autonomía técnica. Está condicionada a decisiones políticas y no de justicia.

Segundo: El gabinete de seguridad carece de experiencia en el ámbito policial. Por tanto, depende de tomas de decisión de corte militar.

 

Tercero: Al interior de la GN predominan desacuerdos entre militares para realizar funciones policiales. No se alistaron para enfrentar procesos judiciales y juicios orales. El regreso a los cuarteles resulta poco probable. 

Cuarto: Existe recelo institucional entre la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), coordinadas con la singularidad de diversas cadenas de mando; se añade un nuevo modelo hibrido, la GN.

Quinto: Esta sujeta al escrutinio público. “La aceptación poblacional” adquirida desde la perspectiva humanitaria cambiará.

Sexto: El desgaste por la participación en diversas tareas de la Administración Pública Federal. 

Séptimo: La ley de austeridad, representa el factor principal de la encomienda para tareas de seguridad pública donde se aprovecha la logística y estructura militar, para ahorrar. 

¿La creación de la GN resultó un error? fue precipitada. En especial si consideramos que la PF contaba con diversos frentes de contención ante la delincuencia, también un amplio desarrollo de capacidades técnicas, tácticas y estratégicas.

En su momento el presidente López Obrador, manifestó: “Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional”. En principio parecería una aseveración inapropiada…aunque es probable que siempre ha priorizado mantener el poder en lugar de la seguridad de los mexicanos. Entonces se sujeta al respaldo militar ante conflictos sociales en contra. Y ¿La Seguridad Nacional? Sin duda se encuentra en un proceso débil, especulativo y espectador.

En conclusión: “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. La tranquilidad de los mexicanos está lejos de mejorar. Será un camino de ensayo, prueba y error. La GN no será el modelo policial que logrará la pacificación. En cambio, es el parteaguas de la militarización de la seguridad pública y la representación de un fracaso sexenal.

Saludos

Facebook: Escritor Gonzalo Romero

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