He mirado las noticias que se vierten a raudales en Twitter acerca de las personas que se están manifestado para que se les permita continuar actividades comerciales a pesar de estar en medio de la pandemia. Los estadounidenses llevan tiempo manifestándose en las calles para que los dejen ocupar las calles con las antiguas libertades, incluídas las playas, muchos quieren seguir surfeando porque aseguran algunos, la enfermedad del COVID – 19 es nada más que una invención. Mientras tanto en España, ya se están fortaleciendo manifestaciones encabezadas por gente de clase alta que ya se aburrió de la comodidad de sus casas. Viéndolos reclamar, me llegó a la mente la pregunta ¿qué haría Gep Gambardella en esta situación? 

La película La Gran Belleza, dirigida por el italiano Paolo Sorrentino, nos narra un pasaje importante en la vida de Gep Gambardella, escritor y colaborador de una exclusiva revista, quien tras cumplir 60 años comienza a percatarse que la vida que había llevado hasta este punto de su vida, comienza a resquebrajarse, cuestionándose el cómo recuperará la dirección, y averiguar en dónde esta aquel motor que está ausente en su vida. 

La película es un retrato encantador sobre la trivialidad de la vida de las personas que se envuelven con alegría en interminables fiestas. Claro, nosotros como espectadores no necesariamente necesitamos llevar ese estilo de vida para conectar con Gep, pues dentro de toda la película, se puede percibir la vida que lo colma todo, el sinsentido que se escurre por los entresijos de esta vida cotidiana, la enorme duda que se asoma en el momento en el que una persona a la que amamos abandona esta vida.

Al cineasta Paolo Sorrentino le preocupa el tema de la vejez, el qué haremos llegados a ese punto, ¿se lo ha preguntado, estimado lector? Tener 60 años, saber que ya es una edad en la que emprender numerosas tareas se antoja como algo mucho más complicado que en los 20’s. Que atendiendo el rumbo de la salud pública mexicana, muy probablemente lleguemos a ese punto padeciendo alguna enfermedad producto de las malos hábitos de alimentación, o quizá porque nos gusta mucho fumar o beber o porque alguna otra pandemia nos alcance. Como sea, ¿qué será de nosotros a los 60 años? La película formula la pregunta, y la va contestando pacientemente con Gep recorriendo una ruta que lo hace repasar los valores y creencias que lo han llevado hasta ese punto, principalmente las consecuencias de todo ello, porque no hay cosa más complicada que hallarnos frente a un panorama nacido de una decisión a la que no se le nota solución pronta y sencilla. 

Gep Gambardella entonces inicia una travesía por Roma para intentar averiguar el rumbo de su vida. Para no hacerla larga, tengo que aclarar que la solución de su búsqueda, siempre estuvo con él, muy dentro de él, pero era necesario detenerse, cerrar los ojos, y voltear hacia adentro. El mayor enemigo de toda persona es ella misma, y por lo mismo, la fuente de su crecimiento radica ahí mismo, pero primero, necesitamos aprender a dirigir la mirada.

Muchas personas no la están pasando bien metidos en sus casas, averiguando cómo hacerle para ocupar muchas horas muertas (lo sabemos, hay quienes no pueden gozar de tales libertades), en EEUU se han levantado muchas críticas hacia las personalidades que en un intento por seguir siendo tema de conversación, caen en presumir la vida tan ostentosa que llevan, acá en México nos tienen sin cuidado, a menos que sea Paulina Rubio cantando como si estuviera ebria. 

La Gran Belleza es acerca de las exploraciones en la vida, esas que resultan trascendentales para nuestro devenir, en especial cuando una crisis se ha cernido sobre nosotros, sin la mínima idea de cómo le haremos para salir avantes. Solo pregúntense qué harán un día cuando despierten, y les digan feliz cumpleaños 60. No necesitamos esperar a tener esa edad, desde ya podemos ocupar ese rato en el que andamos tonteando en Netflix, en preguntarnos qué somos, hacia dónde vamos.