La reciente vista del ejecutivo federal mexicano a los Estados Unidos a mitad de la presente semana, para celebrar una reunión de trabajo por la puesta en marcha del T-MEC, ha sido por demás controversial, en medio de un ambiente complejo y complicado a causa de la emergencia sanitaria, la crisis económica, la confrontación racial en EEUU, la polarización política en México, el comienzo de la campaña electoral estadounidense y la inminente definición de candidaturas en el ultimo trimestre del presente año para la renovación de la Cámara de Diputados, Gubernaturas y municipios en nuestro país.

Diversos escenarios todos ellos muy importantes para cada país, pero destaca la elección presidencial en los EEUU, en dónde el discurso del candidato Donald Trump ha ido metiendo el tema de la migración tal como lo hizo hace cuatro años, para denostar a los mexicanos, como corruptos, violentos, asesinos y criminales, por ello fue significativo que a principios de la semana enviara un mensaje vía Twitter cuando estuvo el 23 de junio de este año en la frontera sur, en el estado de Arizona, supervisando las obras del muro, al que ordenó se le pintara de negro para que se calentara más con los rayos del sol y lastimara a los posibles migrantes ilegales en su intento por saltarlo.

Esta acción dirigida a su electorado cautivo también es un mensaje tácito de lo que es su pensamiento hacía la necesidad de evitar que ingresen a los EEUU más migrantes en momentos en que la economía se ha caído en casi 5% con una tasa de desempleo de alrededor del 9.3% y que se espera que para el próximo año sea de 6.5%. Tales datos son por demás interesantes darle la lectura justa tras la visita del ejecutivo federal mexicano a la Casa Blanca, pues es menester sacar adelante la economía de América del Norte  (México, EEUU y Canadá) adelante en el menor tiempo posible para seguir compitiendo frente a la Unión Europea y ante todo a la República Popular de China, en dónde se ha dado a conocer que no se emitirá este año registro del crecimiento del PIB  con el fin de no realizar especulaciones que dañen a la economía global.

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Ahora bien, al momento en que se celebraban las pláticas entre Andrés Manuel López Obrador y el presidente Donald Trump; el candidato demócrata Joe Biden (de acuerdo a las encuestas le lleva una ventaja de más e 10 puntos) envió una serie de mensajes muy interesantes en el sentido de que el ejecutivo Federal debería estar muy al pendiente de quienes fueron los que destrabaron las negociaciones para la ratificación del T-MEC y que fue el partido demócrata de la Mano de la Representante Nancy Pelosi, que se recordara los agravios que el presidente Trump había realizado hacia México desde su campaña por la presidencia y las acciones  que el gobierno mexicano tuvo que asumir para detener los flujos migratorios provenientes de Centroamérica.

Tal visita fue significativa pues fueron invitados parte de los hombres más poderosos de México, pero sin embargo, no fueron en la comitiva ninguno de aquellos que fueron las piezas fundamentales en la negociación, ninguno del CCE, o de los distintos sectores claves de la iniciativa privada, ni mucho menos representantes sociales o del legislativo que hubieran tenido injerencia en poner en vigor al propio T-MEC.

A las pocas horas de haber concluido la firma simbólica del T-MEC en uno de los jardines de la Casa Blanca, el equipo de campaña de Donald Trump ya estaba haciendo uso de las imágenes y de los dichos del discurso del ejecutivo federal mexicano, a favor de los logros del actual mandatario estadounidense, lo qué hace que de manera directa, ésta reunión de trabajo, se convirtiera en un tema electoral dejando a un lado la puesta en marcha del T-MEC y lo que simboliza para la economía de México y de EEUU.

Y en este juego geopolítico, Canadá no asistió a la reunión; el primer Ministro Justin Trudeau se excusó por estar atendiendo diversos asuntos de interés para su nación como de actividades parlamentarias que ya estaban definidas con antelación y que no era posible realizar cambio alguno.  Lo cierto es que el Primer Ministro, conocedor del tiempo político estadounidense, no asumió riesgo frente a la delicada situación que prevalece en esa nación, pues las alianzas que guardan desde lo político a lo social y de lo económico a lo militar son esenciales para la seguridad y el desarrollo canadiense, además de que sus asesores le debieron haber aconsejado prudencia y no ir a Washington DC, en un momento en que el actual presidente aún no toca fonda en la caída por la preferencia electoral.

El momento es complejo, ya que no paran los contagios en EEUU, en donde parte de la comitiva mexicana en diversos eventos no hizo uso de las medidas de sana distancia y del tapabocas, teniéndose en cuenta que hace menos de dos semanas diverso medios de comunicación estadunidenses dieron a conocer que se habían dado casos positivos de COVID 19 entre el personal de la Casa Blanca, sin duda, las medidas de sanidad debieron estar en la primera línea para que los dos presidentes no se contagiaran pero el resto de la comitiva y de los invitados puede que hayan estado con más posibilidades al contagio, lo qué se sabrá en los próximos días tras su regreso a México y retomen sus actividades diarias.

Hace cuatro años el presidente Enrique Peña Nieto aposto por buscar un diálogo constructivo con el candidato republicano Donald Trump, haciendo uso de la amistad entre el entonces Canciller Luis Videgaray con Jared Krusher asesor especial y yerno del hoy presidente de los EEUU.  En ese momento, las voces de la oposición (muchos de ellos son parte del partido en el gobierno) y de diversos especialistas, analistas y opinólogos, fueron en contra de la decisión presidencial que buscaba atemperar los discursos racistas hacia México.  Ya como presidente de los EEUU, los mensajes de Trump no cambiaron a lo cual el Presidente Peña Nieto en cadena nacional reitero la postura soberana de nuestra nación.

El miércoles pasado se entregaron bates de beisbol y se comparo al presidente Trump con Washington y Lincoln, pero aún más, fue interesante ver el saludo efusivo del Canciller Ebrard con el asesor especial Jared Krusher.  México ha movido sus piezas en el tablero geopolítico de América del Norte, como también lo hizo EEUU, Canadá movió tan solo una pieza para no mover nada. Veremos el impacto en los días y meses próximos, lo que hoy se ve como una victoria pues de ganar en noviembre (faltan 4 meses) Joe Biden, la situación no será fácil para México, pues los demócratas siempre han sido de posiciones duras y enérgicas (haciendo uso del softpower) frente a nuestra nación.

Bien lo dijo el presidente y Gral. Porfirio Díaz Mori (frase realizada por el intelectual Nemesio García Naranjo): …. “Tan lejos de Dios y tan cerca de EEUU..”