La geopolítica, como ciencia del fino arte de la estrategia,  a lo largo de este año, nos ha dejado importantes procesos analíticos para el quehacer del Poder Nacional de los Estados.  El 2021 comenzó con la firme esperanza que la pandemia tenía una solución próxima, pues ya estaba el proceso de producción en masa, como no se había visto en la historia reciente de la humanidad, de la fabricación y distribución de millones de dosis de vacunas de Pfizer, AztraZeneca, Moderna, Johnson & Johnson, mismas que tras pasar los análisis respectivos de efectividad, de la llamada fase 3, la Organización Mundial de la Salud (OMS), dio su aval para ser inoculadas a nivel global.  

 Si bien, la República Popular de China (RPCh) y la Federación Rusa, han realizado su respectivo aporte a la ciencia médica, cuyo resultado son vacunas como Cancino, Sinovac y Sputnik; sus respectivos gobiernos han sido reacios a entregar a revistas especializadas o la propia OMS, los estudios clínicos de su efectividad para lograr la tan ansiada inmunidad y más ahora, cuando la variante Ómicron pone a prueba a todas las vacunas, con respecto a su efectividad para mantenerse como una de las principales barreras defensivas para la salud de la humanidad.  

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 Diversas voces, han sugerido que es una lucha por el acaparamiento de los mercados por parte de las potencias occidentales, que han forzado a la OMS a no dar el aval de las vacunas chinas y rusas, ¿pero ante la emergencia sanitaria, no sería más plausible que Moscú y Beijing coadyuvaran con la entrega de sus resultados y demostrar la eficiencia de las mismas?  La respuesta es que no lo harán, pues la estrategia a seguir, es marcar la zozobra de que occidente, no juega limpio y no permite la libre competencia de la búsqueda de mercados para sus vacunas y en un breve tiempo, de los fármacos para contrarrestar al COVID-19.  

Si bien, diversos análisis científicos han establecido que el SARS-CoV-2, no fue producto de manipulación genética, pareciera que el mundo ha olvidado, la grave irresponsabilidad del gobierno de Beijing, de no dar la alerta oportuna en diciembre de 2019, para que el mundo tomara las debidas medidas de prevención, e incluso, están los datos de cómo Taiwán dio el aviso a la OMS y este organismo, tampoco en su momento, fue eficaz para prevenir a las naciones de la amenaza que se presentaría sobre la humanidad. 

 Estamos a dos años que empezaron los primeros casos en la ciudad de Wuhan y a partir de ello, cada nación, cada gobierno, ha tenido que afrontar de diversas formas, las graves implicaciones de la actual pandemia, la humanidad ha sido capaz de afrontar con voluntad, ánimo, fe y ciencia, los embates de un virus que ha puesto a funcionar todos los mecanismos que en pleno siglo XXI, se pueden disponer para seguir con cada Proyecto de Nación que cada Estado se ha propuesto.  

 Pero de igual manera, a lo largo del año que está feneciendo, no sólo se ha logrado grandes avances científicos para inocular a la población mundial, sino también, prevalece el gran reto, de que naciones del continente africano, tengan el acceso a las vacunas, como otras tantos países que por causa de pobreza extrema o contar con gobiernos totalitarios y alejados de la comunidad internacional, han provocado el aislamiento de sus poblaciones para ser protegidos de la pandemia.  

 El mundo sigue avanzando y los problemas en la definición del liderazgo de la globalización siguen presentes, en ese sentido, el gobierno de los EEUU, ha buscado asumir el rol de liderazgo global, que la administración Trump desdeño entregándoselo a Beijing y Moscú(en la parte más complicada de 2020); por ello, el actual presidente Joseph Biden, ha ido estableciendo una hoja de ruta geoestratégica para liderazgo de los EEUU, que busca mantenerlo para las próximas décadas. De la Cumbre del G20 de Roma a la COP26, del AUKUS a la Cumbre por la democracia; cada una de estas acciones son determinantes para establecer que los EEUU habrán de asumir un rol protagónico, para hacer las debidas transformaciones que la propia globalización necesita.  

 Pues se requiera de la debida modernización del pensamiento de la democracia, hacer de la acción societal sobre el libre mercado, un mercado mas justo, como también,  mejores ajustes tendientes a romper con las brechas de la pobreza; que las libertades humanas permitan generar las condiciones con las que la sociedad global, establecer vínculos de convivencia, respeto e igualdad entre sociedades y países, como también, que en todos estos cambios la observancia a las leyes nacionales e internacionales sean cumplidas.  

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 La paralización que dejo la pandemia en su primera etapa, ha puesto en un proceso de modernización, cada eslabón de la convivencia humana y de los Estados, por tal sentido, es que cada una de las reuniones que se han gestado a lo largo del 2021, han ido dirigidas, para ajustar las reglas del tablero mundial para la convivencia de los intereses nacionales de las potencias hegemónicas y que para muestra de ello, son las amenazas de Moscú, por invadir a Ucrania, pues la considera parte de su Estado y por ende, los señalamientos de la Unión Europea y de EEUU.  

 Pero junto a esta delicada situación, se suma la condición de la fragilidad del comercio mundial, cuando es detenida la cadena de suministros a nivel mundial, por la saturación de los diversos puertos globales como Long Beach, Ámsterdam, Barcelona o Singapur.  

 Los Estados nacionales, han aprendiendo una serie de lecciones a causa de los efectos de la pandemia, que van desde estar alertas ante la venida de futuros virus que amenacen a la humanidad, hasta el proceso de no depender de la RPCh, estructurando nuevas causas de regionalización industrial, aunado a que a través de la reconversión energética, Europa ya no dependa del gas ruso. La pandemia desato una reestructuración del orden global, que nadie para y mucho menos, ningún Estado o nación puede ser ajeno.  

 La partida en el tablero mundial, sigue su paso, cada vez demostrando parte de la estrategia de cada uno de los contendientes, mientras que en palacio Nacional, el mundo no interesa, solo la visión dogmática de una persona, en un juego delicado de confrontación con la sociedad nacional e internacional. El mundo sigue y se ajusta a las necesidades del siglo XXI ¿Y México…..?  

En mucho aprecio la amable oportunidad de compartir estas reflexiones con los amables lectores de esta columna, las fiestas navideñas obligan a tomar un descanso, por lo que estaremos de nueva cuenta con ustedes en enero. Felices fiestas a Contrapeso Ciudadano, a su director Don Ricardo Alemán y cada uno de sus amables colaboradores que hacen posible este encuentro de ideas. Muchas felicidades y feliz navidad y un año 2022  pleno de salud y armonía.