El año 2020 será sin dudas uno de los de amarga memoria para millones de personas alrededor del mundo, primero por las deficiencias para cercar la epidemia del COVID-19 entorno al territorio continental de la RP de China, luego llegó su dispersión por un mal manejo de las autoridades de la OMS que no dieron las alertas necesarias ni mucho menos estableció junto con Naciones Unidas, los protocolos necesarios para enfrentar el freno inesperado a la economía internacional que está trayendo enormes complicaciones en la mayoría de las naciones y que en caso de México la caída es muy grave, que es de 18.9% para el segundo trimestre del presente año.

-Publicidad-

Esta caída del PIB mexicano tiene diversas variables tanto internas como externas, pero lo cierto es, que muestra un claro desgaste de la economía y de la sociedad, por no contar con el debido planteamiento de una eventualidad que pudiera pasar y que aconteció.

Las naciones en el mundo han estado tratando de ir reanimando  su comercio interno e internacional, en el caso de las naciones subdesarrolladas y que dependen de pocos productos para exportar, están entrando en serios problemas económicos debido a que no se han reactivado del todo las cadenas productivas de los países lideres; regiones como el Sudeste Asiático, Latinoamérica, Asia Central y casi todo el continente africano, deberán de enfrentar en el último trimestre de este año, los primeros efectos drásticos de los recortes económicos a los cuáles fueron obligados por causa del cierre económico que se vivió entre marzo y mayo del presente año.

Esta situación nos está dejando una clara y contundente demostración de la importancia de la diversificación económica con la que las naciones se deben de cubrir ante eventualidades como la que se esta viviendo en estos días, pues si se toma como referencia los planteamientos de la OMS, veremos en las próximas décadas nuevas epidemias que pueden progresar hasta convertirse en pandemias con efectos similares o peores a los que están envolviendo al año 2020, en ese sentido, para algunos especialistas económicos, ha sido motivo de que la globalización es un fracaso y que ha entrado en un proceso de degradación por lo cuál, la sociedad mundial debe de prepararse para el cambio que vendrá, en dónde prácticamente se vivirá en autoconsumo y en una mínima relación comercial con sus vecinos cercanos para obtener aquellos recursos que le sean necesarios para su propio desarrollo.

Sin embargo, esta forma de nuevo aldeanismo, de nueva era medieval, no se ve tan clara o bien factible a causa de la interconexión que cada vez es más fuerte, ejemplo de esto, son las recientes utilidades que se han reportado en Wall Street, que han sobre pasado las expectativas de crecimiento de empresas como Amazon, Apple, Facebook e incluso la viabilidad de que VISA comience en un futuro muy cercano a comercializar líneas de crédito a partir de Bitcoins.

De igual manera, está presente que las ciber empresas como Google, Zoom y otras ha estado ejerciendo un proceso no solo de sana cercanía para comunicar a millones de personas en sus actividades profesionales y personales, se está haciendo todo un cambio del paradigma de la conectividad que está permitiendo que la capacidad productiva de las naciones se pueda implementar para una rápida recuperación y que no lleve demasiado tiempo provocando mayores malestares a causa del confinamiento en que se ha tenido que someter casi la mayoría de la población del planeta.

La pandemia ha tenido que sacar lo mejor de la comunicación digital, el mundo del ciberespacio se ha visto acrecentado y las cadenas de streaming han optimizado su capacidad de distribución de materiales como lo hizo desde el primer momento Netflix, Amazon Prime, Apple tv, DirecTv, Disney Plus; la conectividad paso de ser un fenómeno a una híper-necesidad con la cuál millones de personas lograron estar en su casa para ir abatiendo la curva de contagios, hizo más placentera la estancia en los hogares y ha hecho que el trabajo de oficina se trasladara a la sala de las casas.

Este tipo de situaciones nos hace ver que la globalización como la venimos entendiendo, con las clásicas líneas de producción, tuviera ahora un nuevo aliado que es la comunicación digitalizada, aquella que está en las computadoras de escritorio, como en las laptops, pero más aún en los dispositivos móviles como son las tabletas y los teléfonos celulares y los relojes  inteligentes que apoyan a esta nueva era de estar presentes en la distancia.  Estamos entrando en la segunda etapa de la globalización pero más aún, la emergencia sanitaria nos pone a las puertas de la 5º Revolución Industrial lo que traerá nuevas formas de impartición de clases, de reuniones de trabajo, las compras de bienes y servicios e incluso, de la automatización acelerada que vendrá en las propias cadenas de producción.

Y es precisamente, ahí en dónde debemos entender quienes vivimos en países en desarrollo que seguimos dependiendo de lo que hagan o dejen de hacer los países lideres, los que llamamos hegemónicos, pues hoy en día estamos a la espera que pronto este en el mercado la comercialización de las vacunas contra el COVID-19, todas ellas provenientes de las naciones lideres, pero también estamos esperanzados a que gracias a los acuerdos y tratados  comerciales se de el paso para la reactivación de nuestras respectivas economías.

La emergencia sanitaria no ha despertado la necesidad de salir de la dependencia tecnológica y comercial, por el contrario mantenemos la esperanza que otros hagan lo que nuestras naciones, nuestras sociedades pueden llevar a cabo, pues lo que no se ha considerado, es que en el caso de México se ha beneficiado mucho del otrora TLCAN y así se espera suceda con el TMEC, pero queda una interrogante ¿y si EEUU no despega a finales de este año y lo hace hasta finales del primer trimestre del 2021, cuáles serán los efectos para nuestro país?

O bien, ¿sí el despegue de la economía de EEUU es más rápida de lo que se prevé, está México a la altura de los requerimientos que exigirá la economía de EEUU y de Canadá?  Las interrogantes son muchas, pero podrían ser menos en la medida en que en México se lograra un avance sustancial en el desarrollo de la ciencia y la tecnología que el Estado requiere con el apoyo de la iniciativa privada.