La geopolítica como ciencia de apoyo al arte de la guerra, nos ha estado dejando una serie de variables a razón de la guerra de Rusia contra Ucrania, pues lo que parecía prácticamente imposible que sucediera en el espacio europeo, está sucediendo actualmente. En la memoria del mundo aún está presente los efectos de las dos guerras mundiales. Por un lado, el Tratado de Versalles permitió establecer una evolución en el pensamiento de los efectos de la guerra y la paz; como de las implicaciones que puedan tener negociaciones, que en lugar de acercar a las partes en conflicto las agudicen.

Por otro lado, las dos guerras en tierras europeas fueron facilitando que el sistema internacional buscara y hallara mecanismos diplomáticos, mediante los cuales, el diálogo, la autodeterminación, la cooperación internacional y la seguridad global, encontraran el medio idóneo por el qué se evitara una nueva guerra mundial, pues con los avances tecnológicos actuales, las consecuencias de esta serian de funestos pronósticos para la propia existencia humana.

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Y que decir del avance en materia del desarrollo de las ideas en distintos ámbitos del quehacer del raciocinio humano, desde la Ciencias Políticas, Economía, Derecho o la Filosofía, los problemas de la paz y la guerra son un continuo proceso de aprendizaje, para dar una respuesta, un método, una teorización o tan solo para dar soluciones factibles que permitan que el statu quo permanezca, buscando una transición lo más ordenada posible en el marco de lo que hoy conocemos como orden internacional.

En ese sentido, los afanes de un gobernante que considera que en sus manos esta reconfigurar el escenario internacional por mandato religioso, por herencia de un pasado de gloria o bien por cobrar venganza, cualquiera que sea la razón (o la suma de todas estas), lo cierto es que está colocando en vilo la paz del mundo, pues esta guerra desatada sobre la nación ucraniana, sus impactos cada vez son más notables en la economía internacional, pues si bien los esfuerzos para evitar un golpe de frente entre las potencias occidentales (lideradas por EEUU) contra la Federación Rusa, lograron un consenso para hacer uso en primera intención, de sofocar la capacidad económica de Moscú y en efecto así lo han ido logrando, pues en esta semana, el Primer Ministro Ruso Mijaíl Mishustin, firmo el decreto respectivo mediante el cual se estará aplicando la Ley de las importaciones paralelas, es decir, se acepta de facto el contrabando en todo el territorio ruso.

Lo que se ha considerado como la bomba nuclear económica frente a las acciones de Rusia sobre Ucrania, poco a poco esta teniendo un impacto para la nación, pues se prevé que, en dos o tres meses, los productos electrodomésticos, Smart tv y equipos de computo de marcas europeas, coreanas, japoneses y estadounidenses, estarán agotadas, así como las piezas para sus reparaciones respectivas.  Pero también, se debe recordar que la empresa productora de la vacuna Sputnik, Gamaleya, ha quedado suspendida la evaluación de su efectividad por parte de la OMS, a causa de la acción bélica de Moscú.

Asimismo, se debe de considerar el desabasto de productos en una diversidad de medicamentos que eran comprados en occidente y que ahora por las restricciones prácticamente se encuentran agotados. Si esto ya es complicado, el G7 en su pasada reunión de emergencia, establecieron que revocaran el status de nación más favorecida a Rusia, como también se retirará la eventual adhesión de Bielorrusia por su abierto apoyo a Moscú a esta categoría, cuyas implicaciones serán que al interior de la Organización Mundial de Comercio (OMC), se dificulte e inclusive se excluya a la Federación Rusa de próximas reuniones como la de junio próximo, que busca darle más certidumbre al intercambio comercial y así recuperar el dinamismo requerido tras los efectos ocasionados por la pandemia del COVID-19.

Al perder este status comercial, el gobierno ruso habrá de pagar más aranceles en todo el proceso de su comercio internacional, que cada vez se ve reducido, contando principalmente, con los mercados de la República Popular de China (RPCh), India, Argentina, Venezuela, Cuba, pero que no le resuelven la situación que día a día se va complicando, pues de acuerdo a especialistas militares, lo que se consideró una guerra de pocos días, ha tenido un inesperado resultado en dónde aún cuando Ucrania es la que más está sufriendo el costo de la misma, por la pérdida de vidas humanas y de territorio, para las finanzas de Moscú, el que la guerra se prolongue hace que el esfuerzo militar sea de impacto en las finanzas del Estado, pensando que actualmente las reservas internacionales rusas, cercanas a los 600, 000 millones de dólares, se encuentran bloqueadas.

De igual manera, se tiene un estimado (a partir de los costos de la industria militar en occidente), en un mes de guerra, el gobierno de Putin cuando menos ha invertido alrededor de 21, 000 millones de dólares, sumando a esta situación que a partir de los informes que ha difundido el gobierno ucraniano, las fuerzas armadas han perdido más de 9, 000 millones de dólares en aviones abatidos, tanques, camiones, carros ligeros y demás pertrechos.

La prolongación de la guerra tiene otros costos que son las indemnizaciones para los familiares de los soldados caídos en combate (para inteligencia de la OTAN, es muy viable que van entre muertos y desaparecidos 14, 000), como también, de aquellos por sus heridas deben ser retirados del teatro de operaciones y recibir la asistencia médica y psicológica, que presionan día a día, a las finanzas públicas en millones de dólares.

Si en el campo de la guerra, el presupuesto cuenta, se debe de considerar que Europa ira dejando de comprar gas a través del sistema NordStream, el sistema de pagos internacional SWIFT que permite hacer transferencias de dinero entre países, es otro frente abierto y de complejas repercusiones para la estabilidad financiera, de ahí la importancia que en esta guerra significa el apoyo de Beijing, sino para mantener la estabilidad del régimen y evitar un colapso social., sin dejar de considerar que Taiwán y Corea del Sur han cancelado los contratos de chips con la industria militar, muy necesarios en las actuales circunstancias.

A lo cual, de acuerdo a las características con las que opera el sistema económico chino, esta nación es muy viable que le compre a Rusia a precios bajos y vendiendo a precios altos, aprovechando la situación de aislamiento, de ahí qué Xi Jinping busca mantener un rol estratégico, tal como lo ha ido definiendo su cancillería, primero en no aceptar el concepto de guerra y difundir el de conflicto y al mismo tiempo, que la actual situación fue provocada por occidente para desestabilizar al régimen autócrata de Vladimir Putin.

Para las corredurías como Fitch, Standard & Poor´s y Moody´s, la caída de la economía rusa puede ser entre 7 y 15% dependiendo de la propia duración de la operación militar e incluso, aún cuando en un futuro próximo acábese con la victoria sobre Ucrania, el propio periodo de negociaciones para redefinir fronteras, hace incierto que la comunidad internacional recupere la confianza en las acciones del gobierno ruso, pues se debe de considerar que en un proceso de reactivación de su economía más de 400 empresas occidentales deberán evaluar el costo-riego de regresar a operar en una nación, que el sistema internacional le ha perdido la confianza.

El futuro económico de Rusia se vuelve con el paso de los días, incierto, de una alianza entre gobierno y sociedad a la inestabilidad del régimen, de tener a un aliado estratégico en la RPCh, a ser una pieza útil en el tablero mundial, en la confrontación por la hegemonía global. El juego tiene nuevos movimientos, sutiles y delicados para el statu quo imperante.

Las enseñanzas de las dos guerras mundiales han encontrado mecanismos mediante los cuales se busca controlar a un agresor sin recurrir necesariamente a la guerra, pero ello no deja que la acción defensiva que encabeza la OTAN se debe mantener y fortalecer aunado a las sanciones económicas. La estrategia es compleja y de movimientos sagaces. Mientras tanto en México, lo importante es la revocación de mandato, la obstinación de replantear la identidad nacional y más aún, de alejarnos de los socios comerciales, con los cuales es menester afianzar los lazos económicos y políticos en tiempos convulsos.