De manera sorpresiva se dio a conocer la renuncia de Eduardo Medina Mora, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación 11 años antes de vencer el periodo para el que fue electo.

La renuncia de Medina Mora se enmarca en un escándalo de corrupción luego de que el pasado mes de junio se diera a conocer que el Reino Unido detectó transferencias millonarias hechas desde México a cuentas del ministro. 

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sus artículos 96 y 98 disponen lo siguiente ante la ausencia de un ministro:

​•​Las renuncias de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia solamente procederán por causas graves; serán sometidas al Ejecutivo y si éste las acepta, las enviará para su aprobación al Senado.

​•​Si faltare un Ministro por defunción o por cualquier causa de separación definitiva, el Presidente someterá un nuevo nombramiento a la aprobación del Senado.

​•​El artículo 96 indica que el Presidente de la República someterá una terna a consideración del Senado, el cual previa comparecencia de las personas propuestas, designará al Ministro que deba cubrir la vacante.

​•​La designación se hará por el voto de las dos terceras partes de los miembros del Senado presentes, dentro del improrrogable plazo de treinta días.

​•​Si el Senado no resolviere dentro los 30 días, ocupará el cargo de Ministro la persona que, dentro de dicha terna, designe el Presidente de la República.

​•​En caso de que la Cámara de Senadores rechace la totalidad de la terna propuesta, el Presidente de la República someterá una nueva convocatoria.

​•​Si esta segunda terna fuera rechazada, ocupará el cargo la persona que dentro de dicha terna, designe el Presidente de la República. 

El lunes por la mañana Carlos Loret de Mola en su columna del periódico El Universal, publicó cuál sería el principal motivo de la renuncia de Medina Mora.

“Renuncia, o cárcel para ti y tus hermanos“

 Dos distintas fuentes confiables con acceso privilegiado a los más altos círculos del poder me confirman que hace unos días, el polémico ministro Eduardo Medina Mora recibió un mensaje desde la élite del Ejecutivo: renuncia a tu asiento en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o los procesos que se han abierto en la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la República conducirán a tu encarcelamiento y al de tus hermanos.

Medina Mora no la pensó, sacó la bandera blanca y en una carta sin fecha y de dos párrafos que no explican el por qué de su salida, presentó su renuncia a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

El jueves que sucedió esto, me cuentan, el ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, tuvo que hacer una visita a Palacio Nacional.

Vale la pena recordar que la llegada del presidente López Obrador al poder pareció condenar desde un inicio los destinos de Medina Mora. Fueron acérrimos rivales políticos. Era públicamente conocido.

Medina Mora, quizá preocupado por que el presidente AMLO y los suyos hurgaran en su historia como funcionario federal durante tres sexenios consecutivos, aceptó la primera petición que le llegó de Palacio Nacional en la recta final del año pasado: votar por Arturo Zaldívar para que fuera presidente de la Corte. Se resistió, pero por poco tiempo. Le hablaron fuerte y entendió.

Se interpretó siempre que él votaría como parte de un bloque anti-Zaldívar (un bloque que se asumía en contra del presidente López Obrador) con los ministros Luis María Aguilar, Alfredo Gutiérrez, Alberto Pérez Dayán, Jorge Mario Pardo y Margarita Luna. Calculaban que con el voto de Medina Mora tendrían seis de los once posibles, y uno de este grupo podía ser presidente de la Corte (Gutiérrez, Pérez Dayán o Pardo). 

Pero desde Palacio Nacional se activó la operación política a favor del ministro Arturo Zaldívar, más cercano al nuevo gobierno tanto en lo personal como en el discurso. Y así, tras esa resistencia inicial que fue hábilmente desactivada desde el poder, el ministro Medina Mora comprometió su voto para Zaldívar.

A partir de ahí se cristalizaron dos grupos antagónicos de ministros, que ya venían teniendo diferencias. La elección del nuevo presidente de la SCJN, en el contexto de la llegada al poder del presidente AMLO, fue punto de quiebre. Y en el bloque derrotado hubo quien se preguntó qué le sabía el nuevo gobierno al ministro Medina Mora, que lo habían hecho cambiar su voto.

Ya sin el voto de Medina Mora, la ministra Margarita Luna también avisó que votaría por el ministro Zaldívar, quien así sumaba siete. Victoria holgada. Llegó el día de la votación, triunfó el ministro Zaldívar con siete votos. El ministro Gutiérrez tuvo dos votos: el suyo y el del ministro Pérez Dayán. El ministro Pardo tuvo también dos: el suyo y el del presidente saliente Luis María Aguilar.

La salida de Medina Mora abre la puerta para que el presidente López Obrador coloque en la Corte a otro personaje cercano a él y vaya blindando su proyecto de nación, tomando el control del Poder Judicial.

Por eso lo digo duro y quedito, ¿en realidad creen en la transparencia de la 4T? Definitivamente la corrupción no tiene final, y menos cuando predomina el encono, resentimiento, la tranza y la mentira.

Nuestro presi quiere controlar absolutamente todo, para perder hacer y deshacer a su antojo. ¡Que Dios nos agarre confesados!

 

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Daniela Acosta Borquez