“…Nadie mantuvo la verdad. Se agruparon en una camarilla como de costumbre: unos se apoyaban en otros y todos juntos en nada.”
H. D. Thoreau

Durante los últimos días, columnistas afines al gobierno de López Obrador, así como algunos de sus voceros, han escrito en la prensa nacional e internacional acerca del papel que está jugando y jugará la oposición -a la que algunos de ellos llaman “la reacción”- en los próximos cinco años, sobre todo en el ámbito legislativo.

Llenos de lugares comunes, sus artículos y participaciones en los medios de comunicación, dejan entrever el deseo de que la oposición se mantenga atomizada, a pesar de los riesgos para la democracia que esa división representa. A su vez, destapan las intenciones de los líderes parlamentarios morenistas por tratar de reventar cualquier conformación de un bloque que resulte ser un contrapeso efectivo a las modificaciones constitucionales que pretenden en el actual gobierno.

Esa será, sin duda, una de las tareas fundamentales de los legisladores más experimentados de Morena -que son muy pocos-, toda vez que en el primer periodo de sesiones hubo episodios bochornosos para la nueva mayoría, que dejaron ver las fricciones y divisiones que también existen dentro del partido del presidente y sus aliados. Pero no solo eso, también quedó expuesta la falta de oficio político y legislativo de muchas de las cabezas morenistas visibles tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

Todo lo anterior fue consignado por la consultora Integralia, que en su más reciente reporte “observó una dinámica al interior del Congreso dominada por la falta de coordinación a nivel horizontal: no existió una agenda compartida entre las bancadas de Morena en el Senado y en la Cámara de Diputados”.

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Es decir que, en ambas cámaras del Congreso los morenistas jugaron cada quien por lado. Y el escenario en este segundo periodo ordinario de sesiones parece que no cambiará mucho, ya que los temas pendientes son demasiados y no se salvarán, según Integralia, de “conflictos entre algunos de sus liderazgos (en Morena), así como visiones diversas al interior del gabinete federal”.

Por supuesto que los temas prioritarios enviados desde el Ejecutivo necesitarán de los buenos oficios políticos y de negociación de los líderes parlamentarios, y como ya hemos visto en temas como el de la Guardia Nacional, es muy probable que la mayoría en el Congreso logre convencer a los despistados del PRI, PVEM y PRD.

Por esa razón, aunque a muchos no les guste la idea y la critiquen en varios de sus espacios, resulta muy importante la lucha por quién encabezará la oposición en los próximos, así como el rumbo que se le dé a esa fuerza, que día a día se ve más necesaria ante el accionar del gobierno federal. Aunque por ahora parece que nadie quiere asomar la cabeza para decir: aquí estamos. Y, a pesar de todos sus errores, Integralia y otras consultoras consideran que ese liderazgo en la oposición puede ser tomado solamente por el PAN o Movimiento Ciudadano.

Por lo pronto, las primeras batallas ya las comenzaron a dar en las reformas pendientes por discutir en este periodo. Y la cosa no pinta fácil, pues se sabe que el presidente y su consejería jurídica están muy interesados en “meter mano” y seguir tirando línea para que todas sus iniciativas pasen a como dé lugar.

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De pilón: dicen las malas lenguas que los integrantes del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) le darán un voto de confianza a esa atomizada oposición, para ver si ésta es capaz de frenar la desaparición del instituto que fue planteada en la reforma educativa del presidente y su partido, Morena. ¿Podrán con semejante batalla?