“La humanidad no perdió el rumbo, sólo el equilibrio”. 

-GRomero

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México se encuentra en una etapa de proyección trascendente evolutiva. Con todo, los mexicanos elegimos decisiones poco asertivas en decremento del bienestar. Por su parte los tomadores de decisión a nivel estratégico de igual forma continúan siguiendo: La Enigmática Teoría de las Ambigüedades. 

Esta teoría se asocia en el razonamiento ecuánime ¿Somos congruentes cuando lo que pensamos, sentimos, observamos, hablamos, escribimos, lo realizamos? Expertos refieren que el lento avance como país obedece a diversos factores: por falta de educación; por la historia; cultural, idiosincrasia. Otros por las condiciones que nacemos, el entorno, el pasado, inclusive la conveniente “suerte”. Prefiero reflexionar porque continuamos en las decisiones del día, sumidos en imprecisiones.

¿Existe una insatisfacción social generalizada? Pregunta a quien desees. ¿qué te gustaría ser?  Obtendrás sueños e ilusiones truncadas, pocos te compartirán la plenitud de estar realizados en el hoy y ahora. Los seres humanos vivimos insatisfechos. Lo decía Einstein: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Estudios refieren que las personas antes de morir, cuando se les cuestiona sobre el final de sus días susurran: “Si volviera a tener otra oportunidad, lo hubiera intentado, “porque no me arriesgué”. 

En este sentido, los mexicanos vemos a la “ambigüedad” como una práctica recurrente para ignorar el despertar hacia la conciencia y abrazamos la dualidad sugerente que al final termina por complicar la existencia. ¿Ser ambiguos se convirtió en la manera de desarrollarnos en el entorno y defendernos emocionalmente ante cualquier amenaza?

Pareciera que sí. Presumimos la libertad de pensamiento cuando somos esclavos del móvil, la casa, el televisor, el automóvil, el trabajo, de los malos hábitos, doctrinas, de nuestras mentiras. La desvalorización humana también es una ambigüedad.

La Enigmática Teoría de la Ambigüedad enmarca la fragilidad de las bases emocionales. Es necesario vencer la carencia de firmeza y seguridad en cada una de las acciones que realizamos. Es decir, ¿Vivimos o sobrevivimos en un mundo al revés? Es complicado porque en la sociedad carecemos de una homologación de criterios. 

A propósito, quiero compartir que escuché a una mujer española cuando decía que la violencia no tiene género, al mismo tiempo que expresaba: “El hombre no viola, viola un violador”, El hombre no mata, mata un asesino”. “El hombre no maltrata, maltrata un maltratador” “El hombre no humilla, humilla un cobarde”. Admito que sentí alivio, porque de eso se trata la teoría: proporcionar un equilibrio, la justa medianía razonable a la vida.

¿Escuchas cuando hablas? ¿Observas cuando ves? Existen personas que buscan ser escuchadas, otras sólo contestar. La vida no es perfecta. Es buena, no justa, aunque siempre la percibimos a la vista de la conveniencia e interés. ¿Sabemos lo que queremos? Que los hechos hablen por las palabras. Ante cuestionamientos directos, respuestas concretas. Se nos enseña a no discriminar por preferencia sexuales, sin embargo, no a ser incluyente. A respetar a las mujeres, en lugar que a todas las personas.

Nada es más falso e impreciso que predicar la libertad. Si en realidad somos títeres de la información, del dinero, de las propiedades, de la religión, peor aún cautivos de las emociones, sujetos a las percepciones de los demás. 

Es el momento de formar el voluntario constructo inequívoco de la alegre tranquilidad llamada felicidad. Es el momento de generar una mejor versión de nosotros mismos. Nadie contraviene que la humanidad es ambigua, sin embargo los mexicanos abusando de ello…

Del libro de GRomero: LA ENIGMÁTICA TEORÍA DE LAS AMBIGÜEDADES 

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