El 19 de noviembre de 1863, en la Guerra Civil estadounidense, el presidente Abraham Lincoln, pronunció en el Cementerio Nacional de los Soldados, en la ciudad de Gettysburg, Pensilvania, un gran discurso que fijaba la lucha por la libertad, el término formal de la esclavitud, la derrota de los confederados del Sur y el sentido de la democracia.

En el discurso de Gettysburg, ante los combatientes caídos en batalla, Lincoln enfatizó el renacer de la libertad y la vía de un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

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Así legaba Lincoln el sentido de la democracia liberal, el trabajo de gobierno y el objeto de interés: el pueblo mismo, integrando el sur y el norte, sumando tras la batalla civil interna, para reconciliar, reconstruir y reparar daños de guerra.

A las preposiciones “del”, “para” y “por”habría que agregar “con”, para que su nombre no sea usado en vano, para que no satisfaga intereses aviesos, que solo utilicen la idea del pueblo y de la democracia, para satisfacer intereses personales o de grupo. Para que nadie se engañe.

La marcha ciudadana por la defensa de la democracia y sus instituciones, del pasado domingo 13 de noviembre, en lugar de ser aplaudida y reconocida por la parte gubernamental, recibió denostaciones, insultos y expresiones, provocó el temor a la futura derrota electoral y envalentonó la acción del gobierno en turno, para competir por la calle y continuar con un avasallamiento contra el mismo pueblo y las instituciones de la democracia.

Es una lucha por la conciencia democrática, esperemos que los valores de la democracia, particularmente la libertad, la tolerancia, el respeto y el derecho a decidir, no sean su ajados en esta confrontación pública.

La iniciativa presidencial/gubernamental de reforma constitucional en materia político electoral ha sido derrotada, ahora buscan nuevas formas para seguir afectando la buena marcha de la democracia en México.

Ya veremos los alcances y límites de las acciones por venir.

Extraño resulta, por decir lo menos, que la titular de la Comisión Nacional de los DerechosHumanos, Rosario Piedra, asegure que la CNDH envió una recomendación al INE porque ese organismo no impidió la masacre del 7 de julio de 1952. El túnel del tiempo atrapa a los sepultureros de instituciones, ahora las de derechos humanos y la democracia.

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