En la ceremonia 61 de la entrega del premio Ariel, máxima presea que otorga la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, el reclamo generalizado fue contra los recortes que el gobierno federal ha realizado (y planea ampliar) a los apoyos que se otorgan a los creadores. 

Ocurrida el día de ayer en la Cineteca Nacional, actores, directores, guionistas y demás, expresaron en tribuna su malestar por las políticas de recorte presupuestal a la cultura que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha implementado a últimas fechas, así como en contra de las voces que piden la cancelación de becas y apoyos a creadores culturales. “Esta película por la que hoy me premian la hice gracias a mi beca del Fonca. Los apoyos deben seguir”, dijo Luis Tellez, ganador al Ariel por mejor cortometraje animado. 

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Pero quien quizá fue el más enfático de la noche al señalar el desprecio del gobierno hacia la cultura fue el director de la Academia, Ernesto Contreras, quien en su discurso señaló que la cultura “no es un gasto, ni adorno, es inversión a largo plazo”

“Hoy vemos con preocupación los drásticos recortes en los presupuestos de instituciones y las políticas públicas que no solo han sido fundamentales para la cultura mexicana contemporánea sino que han contribuido al ejercicio democrático”, dijo Contreras.

“Los creadores no somos el enemigo, queremos contribuir a la construcción de un nuevo y mejor México, tenemos un compromiso con la realidad de este país adolorido y complejo”, agregó.

A diferencia de décadas anteriores, donde la entrega sucedía en el Palacio de Bellas Artes, los recortes orillaron a que ahora la sede fuera la Cineteca Nacional, misma que cerró sus puertas para albergar a los invitados. Se trató en efecto de una ceremonia muy austera, poco lucidora, y en un recinto que claramente no se prestaba para que los asistentes subieran y bajaran al improvisado estrado a recoger su estatuilla.

El actor Héctor Suárez fue un poco más incisivo al referirse al cambio de sede: “Me hubiera gustado recibirlo en Bellas Artes, pero como ahora llegó el señor ese de la luz, qué bueno que fue acá en la Cineteca”.

El mensaje final lo dio el director Arturo Ripstein, que sin tapujos expresó: “El mecenazgo de Estado no es una dádiva generosa. No es una limosna con aquellos recursos sobrantes que nosotros, los que hacemos cine, o literatura, o teatro o pintura, vaya, los que hacemos o intentamos hacer poesía, debemos sumisamente aceptar y agradecer esa dádiva. Es un deber del Estado. Así tiene que entenderlo la sociedad. Así tiene que entenderlo el Gobierno”.

La gran triunfadora de la noche fue por supuesto al cinta ROMA, de Alfonso Cuarón, seguida por Las Niñas Bien, que se llevó la presea a Mejor Actriz.

 

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#YAESHORA

Antes de que diera inicio la ceremonia, un nutrido grupo de actrices, directoras, maquillistas, vestuaristas, críticas de cine y demás mujeres pertenecientes a la industria del cine mexicano, leyeron un texto para anunciar el inicio de un nuevo movimiento llamado: Ya es Hora. 

A puño alzado y con un paliacate alusivo al logo del movimiento, las mujeres demandaron mejores condiciones de trabajo, mayores sueldos, alto al acoso en los lugares de trabajo y alto a la impunidad.

“Después de todo el estallido con el #MeToo, lo que hicimos fue reunirnos, dialogar, platicar, observar y nos sirvió para hacernos reflexionar y ver qué podíamos hacer”, mencionaron las mujeres que multitudinariamente expresaron un comunicado escrito.

Aquí el video que anuncia el inicio de este nuevo movimiento femenil.