Ha sido la pandemia de corona-virus, de COVID-19, quien ha logrado la contención de muchos actores y muchas acciones, que bajo otras circunstancias se habrían realizado en la vida cotidiana, social y política.

El confinamiento y algunas medidas obligadas de evitar el contacto directo, de cubrirse el rostro, cambiando las tradicionales rutinas laborales, de intercambios sociales, de presencias en eventos no necesarios, de visitas diversas a lugares no urgentes u obligados, para evitar contagios y muertes, ha obligado a tomar precauciones; las campañas electorales y los eventos públicos o políticos han sido modificados, limitados o realizados de manera distinta. Las giras tradicionales gubernamentales y políticas han persistido, pero bajo elementos de mayor cuidado y de menor impacto, salvo lo mediático y virtual que ha estado acompañando la vida pública.

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Así vemos que acciones no muy significativas se difunden como la quinta maravilla: llegan vacunas, se posponen vacunas, se van a vacunar determinado número de personas, ahora será este grupo de la sociedad, se vacuna o no el presidente, y las notas giran en torno a sucesos poco relevantes, excepto cuando tienen que ver con la vida de las personas, que impacta el número de fallecidos y que la autoridad pretende minimizar, a pesar de lo evidente del dolor familiar y la muestra de incompetencias profesionales en materia de salud, no se diga de los discursos discriminatorios que se erigen como el gran dador de vida y de muerte. Una tómbola controlada por el poder.

Un ambiente hostil, preocupante y miserable en muchos sentidos, pues la vida y bienestar de la sociedad debiera ser la primera tarea de todo gobierno, de lo contrario carece de sentido esa función.

En este contexto, hay algunas acciones delincuenciales que no cambian, a pesar de la pandemia, lo mismo ocurre en Michoacán, que ahora en Aguililla, ocupa la atención por la forma en que se han ensañado acciones contra la población, por controlar y llevar a acabo operativos que atentan contra la tranquilidad, y estabilidad social de la región. Inexplicable en muchos sentidos la inacción de la autoridad ante hechos contundentes, violatorios de toda tranquilidad para desarrollar sus actividades tradicionales.
El sube y baja de los candidatos en campaña, a gubernaturas, diputaciones o presidencias municipales es opacado ante la pandemia.

Los ataques ilegales y altamente politizados a la autoridad electoral, por cumplir la ley, el intento de violación constitucional, prolongando mandatos y la lastimera situación de pretender obligar al tribunal electoral, a que se ajusten a caprichos del poder, partidarios y fuera de lugar, coloca a la autoridad en modo violatorio de la ley, los lleva por el sendero de sepultureros de las instituciones y destructores de la democracia y el estado de derecho.

La forma lleva al fondo de la cuestión, será un laboratorio de pretendidas acciones autocráticas, o estaremos viviendo pasos de un tiranozuelo tropical, o un grupo en el poder ha perdido la razón, ya no son simples cortinas de humo, sino ejercicios abiertos anticonstitucionales, de borrar con un régimen de leyes para caer en una especie de política bananera, a lo mejor ese es nuestro destino y, así, ni la pandemia podrá contenerlo; la percepción de derrota electoral, con sus otros datos, obliga a subir la apuesta, pero, ¿por qué no haber previsto mejor el respaldo de la sociedad, obligándose a cumplir la promesa de que habría vacunas para todos? ¿Dónde estuvo el error? ¿Hubo ausencia de dinero? ¿De recursos públicos dichos pero inexistentes? ¿por qué el autoengaño? No se ve factible aún que la idea de vacunas por votos o de migrantes por vacunas, alcance en la realidad a mejorar los números electorales, del partido en el poder, entonces la pandemia si cayó como anillo al dedo, pero no se supo aprovechar adecuadamente, otro debut y despedida. En una larga lista de errores, de problemas sin solución, de toma de decisiones improvisadas, caprichosas y de poco sentido común. Eso es lo que hay.

Urge una conciencia nacional, estratégica, que devuelva la tranquilidad y estabilidad social, de lo contrario, el vecino del norte marcará más intensamente la ruta del desarrollo y la seguridad de la nación.