“La parte más filosófica de la historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres” – Voltaire.

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En la presente columna, expondré dos factores que nos llevarán a analizar desde las palabras hasta los hechos la congruencia con la que se conduce el presidente Andrés Manuel López Obrador y la 4T, asimismo, reflexionar sobre su labor y capacidad respecto a la estabilidad y bienestar nacional desde el punto de vista de la salud.

DESABASTO DE MEDICAMENTOS

Durante la campaña presidencial, López Obrador, prometió que durante su gobierno el sistema de salud en México sería tan eficiente como el de los países nórdicos, a pesar de ello, hoy, a casi tres años de iniciar su administración, la realidad es otra.

Pacientes con VIH, así como padres de niños con cáncer, se han manifestado en reiteradas ocasiones en contra del desabasto de medicamentos antirretrovirales y oncológicos, dicho desabasto no sólo viola sus derechos humanos (derecho a la salud), sino pone en riesgo la seguridad humana de los pacientes, que es importante mencionar, es uno de los principales pilares de desarrollo a nivel nacional, es decir, sin salud, no hay desarrollo.

Sin embargo, al ser cuestionado, el presidente López Obrador, se desmarca, exponiendo que el país está feliz y va por buen camino, y calificando a sus reclamantes de alborotadores, tendenciosos o exagerados, contrario a atender las causas y poner una solución (que es su obligación) a esta problemática mayúscula.

De acuerdo con datos del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de VIH de la Secretaría de Salud, en México, en 2019, se diagnosticaron 17,216 pacientes con VIH, en 2020, 9,220 pacientes y al cierre del primer trimestre de 2021, se diagnosticaron 2,248 pacientes.

Con base en cifras expuestas por Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, En México, el cáncer infantil es la principal causa de muerte por enfermedad en pacientes de 5 a 14 años y se diagnostican más de 5,000 nuevos casos de cáncer infantil al año.

CONTENCIÓN DE LA PANDEMIA COVID-19

Desde el inicio de la pandemia a principios de 2020, el gobierno de México por medio de diversos canales de comunicación ha emitido continuos reportes y comunicados, relativos a la estrategia de contención y disuasión antiCOVID-19, por lo tanto, y para llegar a una conclusión objetiva, a continuación, plantearé algunos puntos importantes manifestados por el propio encargado de la estrategia de salud, Hugo López-Gatell.

“El nuevo Coronavirus se comporta como un virus de agresividad leve, comparado con la influenza estacional. Si hoy ustedes se quedan con la sensación que decimos, no pasa nada, es porque la evidencia lo muestra” (2020).

“El que está asintomático no necesita cuarentana alguna, pero no nos demos la mano, por el momento tampoco nos demos besos, ni abrazos” (2020).

“No se necesitan hospitales especializados, hay mucha mitología en lo que hemos escuchado en la prensa internacional, de que se necesitan construir hospitales especiales o tener centros exclusivamente para el coronavirus, no” (2020).

“Las pruebas diagnostico de laboratorio, no son útiles para propósitos de la atención médica” (2020).

“El usar cubrebocas tiene una pobre utilidad, o incluso tiene una nula utilidad, no es una medida que garantice que usted no se vaya a contagiar” (2020).

“La estimación de mortalidad, sí, sigue siendo la que hemos proyectado, es de casi 6 mil, otro escenario era de 8 mil, otro era de 12 mil 500 y teníamos así hasta 28 mil que se redondea a 30 mil e incluso un esenciarlo muy catastrófico que podría llegar a 60 mil” (2020).

“Que se prolongue la pandemia es una manifestación de éxito, de éxito de las medidas de mitigación, tenemos éxito pero la epidemia sigue” (2020).

La realidad es que tanto Andrés Manuel como su zar antiCOVID-19, han fracasado y atentado contra a la población mexicana. Los números no mientes y México se encuentra dentro de los primeros cuatro países con mayor número de muertes (236 mil) por COVID-19, sólo por debajo de Estados Unidos, Brasil e India. Respecto a los casos diagnosticados, nuestro país ocupa el puesto número 16 a nivel internacional con 2.66 millones de casos.

Basta con analizar dos rubros básicos para el desarrollo y armonía nacional, desde los hechos y sus resultados, para darnos cuenta que el presidente López Obrador, no es más que un demagogo con aires de grandeza que vive bajo la sombra del engaño, el resentimiento y sobre todo de un profundo deseo de venganza. Por tanto, resultan ser un antifaz de egoísmo, soberbia y odio que representan un riesgo mayúsculo para la estabilidad nacional, y al mismo tiempo perjudica la capacidad de resolución y atentan contra la seguridad nacional mexicana.

El hoy encargado de preservar la estabilidad mexicana, figura como el principal factor adverso de desestabilización y las consecuencias serán catastróficas.

Los errores y omisiones, no parecen ceder. La 4T es una bomba de tiempo.