México.- Todos o casi todos conocieron la tendencia en redes sociales.

El hijo menor del presidente fue llevado a la piedra de los sacrificios de las matonas redes; altares para derramar el odio y la división sociales. 

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Millones de mensajes, imágenes, memes, burlas y… todo aquello que permite la crueldad de las “benditas redes”.

Pero también apareció la sensatez de algunos que, de manera puntual, censuraron la crueldad contra un menor de edad; quien quiera que sea y cualquiera que resulte su origen social, de sus padres o su familia.

Sin embargo, no vimos a nadie capaz de entender, codificar y menos explicar ese peculiar fenómeno de la comunicación que estimula el odio y la confrontación social.

Y es que si intentamos asomarnos al origen del fenómeno mediático que llevó al menor a esa grotesca tendencia, lo primero que encontramos es una perversa estratagema “engañabobos” orquestada en Palacio.

¿Por qué?

1.- Porque todos quienes conocen un mínimo de la comunicación y el poder saben que las imágenes del hijo de un presidente –y sobre todo del autócrata López Obrador–, no se hacen públicas si no existe la orden expresa de hacerlas públicas.

Y aquí aparecen las primeras preguntas.

2.- ¿Quién, a lo largo de los meses, ordenó filtrar al público imágenes del adolescente de Palacio en la alberca de “La Casa Gris”; fumando en el despacho presidencial; las fotografías del guarura que sostiene al muchacho junto a un mingitorio, en aparente estado de ebriedad; los videos bebiendo licores, a pesar de su corta edad y, sobre todo, la imagen del “macaneo” del padre, en el juego de pelota?

3.- ¿Quién, si no “las mujeres y/o los hombres del presidente” tienen acceso y la cercanía suficiente como para capturar esas imágenes.

No son imágenes en la calle, de un espontáneo, de un malora y menos de quien tiene la perversa intención de exhibir al hijo del presidente.

No, lo cierto es que se trata de imágenes casi íntimas, que capturan sólo el primer círculo presidencial.

4.- Por tanto, queda claro que los estrategas y propagandistas de Palacio –y con autorización del presidente–, son los verdaderos responsables de estimular el linchamiento del adolescente justo en momentos clave.

 ¿El linchamiento de Jesús Ernesto en momentos clave?

5.- En efecto, la tendencia del hijo del presidente se produjo justo cuando el crimen de jesuitas convirtió en tendencia la paliza social al presidente por el descontrol de la violencia y la crítica al “narco-gobierno”.

Se produjo justo cuando aparecieron nuevos audios que exhiben la complicidad criminal del Fiscal General, Alejando Gertz Manero; cuando el presidente quedó en ridículo porque no cumplió su palabra para rehabilitar la línea 12 del Metro; cuando la inflación es histórica y cuando el Banco de México elevó las tasas de interés, en medio de otra crisis económica sin freno.

Y por pura casualidad todo eso se diluyó gracias a la imagen del adolescente de Palacio.

Pero no era todo.

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6.- El dardo envenenado que los propagandistas lanzaron desde Palacio al filtrar la imagen del hijo de Palacio llevó otro mensaje que pronto fue codificado por los lacayos presidenciales.

¿Qué mejor momento para “lamer las botas” de Palacio y del fallido gobierno que soltar un mensaje de condena, en redes, al odio desatado contra el hijo del presidente.

Y en minutos apareció la “cascada de lambiscones”, en la más grosera competencia por exhibir de manera pública la lengua más habilidosa para “halagar al señor”.

Sí, desde el presidente de la Suprema Corte, Arturo Saldívar, pasando por las “corcholatas” y hasta el más humilde de los lacayos.

Así, millones de tragaron el distractor lanzado desde Palacio; millones ejercitaron el odio contra la familia presidencial, pero también millones olvidaron que López Obrador es el peor presidente y que su gobierno es un “narco-gobierno”.

Se los dije.