El anuncio de “quédate en casa” por parte de las autoridades federales parecía ser el inicio de una repuesta sensata ante el COVID-19, luego vino el “como anillo el dedo” y supimos que no, pero todo quedó claro con el mensaje del presidente: el proyecto de la 4T es inalterable aunque estemos frente a un hecho sin precedentes.  Dos Bocas, Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía siguen siendo prioridad. 

La pandemia por el COVID-19 ha obligado a naciones enteraras a replantear sus planes de gobierno, alterado y modificado el uso de los recursos para hacer frente a una crisis internacional. ¿Por qué en México es diferente? 

-Publicidad-

En medio de la pandemia, México esperaba escuchar un plan emergente en materia de salud y económico para hacer frete al coronavirus; pero lo único que se escuchó fue un tradicional informe de gobierno, muy político, poco real y sí  muy contundente: no hay plan de rescate financiero y sí un plan nacional de desarrollo al que no pretenden cambiarle ni una coma aunque el país esté enfrentando una crisis. La micro, pequeñas y mediana empresa están huérfanas ante esta situación y con ellas miles de mexicanos que su empleo depende de ellas, aproximadamente 78% a nivel nacional. 

Andrés Manuel vive la crisis del coronavirus al día y en horario vespertino. No ve más allá. Suena muy alentador escuchar que de esta crisis saldremos pronto, quisiéramos pensar que así será; pero la realidad es otra. 

Contrario a lo que esperábamos, no vimos a un Andrés Manuel diferente, a un presidente solidario, a un primer mandatario haciendo frente a una crisis y tomando acciones,  a un líder convocando a la unidad. Ahí estaba el eterno candidato, el de las promesas, el de las excusas, el del discurso, el de siempre. Un presidente aplaudiéndose solo. Un informe en medio de la pandemia que habló de todo, menos de lo que era realmente importante. El informe de una política pública concentrada en el asistencialismo clientelar y paternalista que no hace frente a una inminente crisis ni a un problema que requiere de acciones inmediatas. 

La promesa de 2 millones de nuevos empleos, 2 millones 100 mil créditos para vivienda, más y más créditos, 40 mil millones de pesos adicionales para la salud, 6 mil camas para terapia intensiva… suena bien, pero la realidad es otra: personal médico luchado en un aguerra sin armas.  

Por ello quiero ocupar estas líneas para reconocer y agradecer a los verdaderos héroes de esta batalla: intendentes, asistentes, enfermeras, médicos, pasantes, residentes y todo aquel personal que está enfrentando de cara al coronavirus, que han tenido que alejarse de su familia para que nosotros podamos estar en la nuestra, los que arriesgan su vida para salvar la de los demás, los que no tienen tiempo de escuchar discursos, los que tienen que pedir recursos  con cartulinas afuera de sus unidades, quienes en estos momentos necesitan respiradores, equipo de protección, insumos, medicamentos, infraestructura, refuerzos para poder seguir dando la batalla y que esta pandemia cobre en nuestro país el menor número de vidas posible. Todo ese personal médico que ayer se quedó esperando una respuesta. 

Coronavirus en el barrio 

La pandemia se enfrenta diferente donde la gente vive al día, donde preocupa más  perder el empleo que la salud, donde están los que no tienen un servicio médico, la gente que a estas alturas no cree que esto sea una realidad. Tanto les ha promentido Pedro que ya no creen que venga el lobo. En el barrio están los tianguis, la tiendita de la esquina, la señora de las gelatinas, el dispensario médico, el puesto de las quesadillas, los mariachis en la glorieta. Es el lugar donde los gobiernos generaran acciones tan absurdas  como marcar la sana distancia en la fila del transporte, pero no ven que adentro vas cara a cara o brindar apoyos generando aglomeraciones para entregarlos, donde te piden medidas de higiene pero no hay agua. Esa es la realidad que se vive en muchos lugares. Aquí no hay cuarentena, no llegan los pedidos a domicilio. El aislamiento es la mejor medida para evitar la propagación, es necesaria y urgente, más para nuestros adultos mayores, pero ¿quién voltea hacia acá?  ¿que acciones y opciones hay para que el barrio puedan entrar en cuarentena?