Para nadie es un secreto que el grave problema del robo de combustibles se ha ido incrementado a lo largo de los últimos tres sexenios, aunque en la administración del priista Enrique Peña Nieto, dicho ilícito se incrementó de manera exponencial. Con base en datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) de 2013 a 2017 el huchicoleo repuntó 790 por ciento.

Asimismo, la paraestatal contabilizó, en el mismo lapso, 28 mil 736 tomas clandestinas a lo largo y ancho del país, lo que da una perforación cada 90 minutos. Simplemente en el año 2018 —último de la administración peñista— Pemex perdió 35 mil millones de pesos por culpa del huachicol.

Para que el robo de hidrocarburos aumentara sin control durante el gobierno del mexiquense hay una respuesta pertinente: se decidió desaparecer el programa Plataforma México.

Plataforma México fue creada por el expresidente Felipe Calderón, con ayuda del entonces director de Pemex Jesús Reyes Heroles y el Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de República (PGR) Juan Miguel Alcántara Soria.

El trabajo de dicha plataforma, de la mano con la Secretaría de Seguridad Pública, era monitorear las 24 horas la red nacional de ductos de Pemex con ayuda de satélites, aviones, drones, lanchas y resguardo terrestre.

Cuando se presentaba una eventualidad se trabajaba en coordinación con el Ejército, Policía Federal, PGR,  Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Unidad Inteligencia Financiera (UIF), Servicio de Administración Tributaria (SAT), Marina; programas comunitarios de estados y municipios, gracias a ello, en diversas ocasiones, se logró detener, consignar y poner a disposición a los involucrados, sus vehículos y el combustible hurtado.

El trabajo de dicha plataforma, de la mano con la Secretaría de Seguridad Pública, era monitorear las 24 horas la red nacional de ductos de Pemex con ayuda de satélites, aviones, drones, lanchas y resguardo terrestre.

La ineptitud de AMLO

A estas alturas, para cualquier ciudadano, es obvio que el plan contra el huachicol que emprendió el presidente Andrés Manuel López Obrador, se está convirtiendo en un fracaso, porque se ejecutó sin un plan y una estrategia que no afectará a la ciudadanía.

El desbasto que sufren distintas entidades del país, puede traer serias consecuencias para consumidores, mercancías, patrullas o ambulancias pueden quedar paralizadas; conforme se siga retrasando el abastecimiento se encarecen los productos, pueden generarse nuevos problemas delictivos y provocará inflación.

De acuerdo con datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), hasta el pasado 10 de enero, el desabasto de gasolina ya había provocado pérdidas por mil 250 millones de pesos, solo en empresas de Michoacán, Querétaro y Guanajuato.

Que AMLO haya ordenado cerrar los ductos es el origen del desabasto, que se restablezca todo al 100 por ciento tardará semanas —algo que no ha dicho el mandatario–; trasladar el combustible por pipas, aparte de ser tardado, es 14 veces más costoso.

Y lo peor, hasta el momento no ha sido detenido algún presunto responsable, y nombres hay muchos.

De acuerdo con datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), hasta el pasado 10 de enero, el desabasto de gasolina ya había provocado pérdidas por mil 250 millones de pesos, solo en empresas de Michoacán, Querétaro y Guanajuato.

Tanto López Obrador; como la secretaría de Energía, Rocío Nahle; y el director de Pemex Octavio Romero, deberían revisar un poco la historia y retomar el programa Plataforma México.