AL TIEMPO

La presente entrega fue pensada, originalmente, con el siguiente título: “¿Cuántos muertos más, presidente Obrador?”.

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La pregunta es la mismas que muchos mexicanos se hacen –nos hacemos–, al saber que ya se rebasó el número oficial de 70 mil muertos por Covid-19 y que la cifra real ya supera las 200 mil vidas perdidas.

Sin embargo, al final decidí cambiar el título –como queda claro–, porque también es evidente que al presidente mexicano muestra claros signos de ser un psicópata consumado, al que nada le importa la vida humana.

¿Para qué preguntarle “¿cuántos muertos más, presidente” a un político, como López Obrador, al que no le importa la vida de nadie?

Es decir, que pueden seguir muriendo miles de mexicanos a causa de la pandemia, como resultado de la violencia; puede crecer el número de feminicidios e infanticidios; pueden seguir matando a periodistas y pueden seguir perdiendo la vida niños y mujeres con cáncer y el psicópata Obrador no sentirá ningún remordimiento.

Por eso, en lugar de exigir cuentas al psicópata presidente Obrador, preferimos preguntarle a los ciudadanos, a los políticos y, sobre todo, a las mujeres y los hombres encargados de los poderes Legislativo y Judicial.

¿Y qué debemos preguntar a los legisladores y a los ministros de la Corte? Todos conocen la interrogante.

¿Hasta cuándo harán valer la Constitución y las leyes que de ella emanan y hasta cuándo llevarán a juicio político al criminal de Estado, llamado López Obrador?

Y si alguien duda de que López Obrador es un criminal de Estado, basta ver algunos de los videos donde el presidente mexicano desestima la pandemia –por ejemplo el 20 de febrero del 2020–; en donde llama a los ciudadanos a salir a la calle a pesar del riesgo, (22 de marzo y 11 de junio), en donde dice que México está preparado para hacer frente a la pandemia (27 de febrero); en donde López-Gatell reconoce que sería trágico llegar a 60 mil muertes (4 de junio); y en donde el presidente dice que su gobierno ya domó la pandemia (28 de mayo).

Todas esas declaraciones confirman la responsabilidad del presidente Obrador y de López-Gatell en el crimen de Estado.

Pero si aún así las mujeres y los hombres del Congreso y de la Corte se niegan a llevar a juicio político al psicópata presidente Obrador, valdría la pena que revisen los criterios del reputado psiquiatra Robert Hare, sobre las características de un psicópata.

Dice Hare que los psicópatas no sólo están en las películas de terror o las recreaciones de los grandes criminales seriales. No, los psicópatas están en todas partes, en especial en las profesiones de poder, como la política.

Y las características de un psicópata son las siguientes.

1.- Gran capacidad verbal y encanto superficial. ¿Digan si no son las mayores capacidades de AMLO?

2.- Autoestima exagerada. Recuerdan que llegó a decir que lo llamaron de Las Grandes Ligas, pero “me chingue una rodilla”.

3.- Constante necesidad de tener estímulos. Cree que las mañaneras lo hacen el centro del universo.

4.- Tendencia a mentir de forma patológica. La empresa Spin ha contabilizado más de 40 mil mentiras de AMLO; un récord mundial.

5.- Comportamiento malicioso y manipulador. Bejarano, Pío, Imaz, y decenas de recaudadoras se ensucian las manos menos AMLO.

6.- Carencia de culpa o de cualquier tipo de remordimiento. No le importan 60 mil muertes oficiales por Covid-19; tampoco mas de 200 mil muertes reales y menos las 65 mil muertes violentas; no le importan los niños con cáncer y que los pobres sean los más afectados.

7.- Afectividad frívola y con respuesta emocional superficial. Alguien le conoce un amigo a AMLO. Tiene sirvientes, a los que manipula.

8.- Carencia de empatía; crueldad e insensibilidad. ¿Alguna vez han visto empático a Obrador? ¿No es crueldad la persecución contra Rosario Robles?

9.- Estilo de vida parasitario. López Obrador nunca había trabajado, salvo cuando fue jefe de gobierno y ahora como presidente. ¿De qué vivió el resto de su  ida? Sí, siempre fue un parásito.

10.- Falta de control sobre la conducta.  ¿Recuerdan el “¡cállate chachalaca!”, el sonoro “¡al diablo con sus instituciones!”, o recientemente “¡pasquín inmundo!”, que le dedicó a Reforma?

11.- Vida sexual promiscua. Son cientos de imágenes de besuqueos a niñas y manoseo a mujeres.

12.- Historia de problemas de conducta desde la niñez y tendencia a la delincuencia juvenil. En su juventud mató a un hermano y a un amigo.

13.- Falta de metas realistas a largo plazo. Todas las promesas de campaña que no cumplió y que no cumplirá.

14.- Actitud impulsiva. Su gobierno está plagado de ocurrencias demenciales, como la rifa de un avión que no será rifado.

15.- Comportamiento irresponsable. Basta con uno de cientos de ejemplos; tiró el NAIM, y hoy ha gastado más en su ocurrencia llamada Santa Lucía.

16.- Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos. ¿Cuándo han visto que AMLO reconozca haber fallado, haberse  equivocado, ser incapaz? Siempre culpa a otros de sus fallas o sale con la mentira de “otros datos”.

17.- La ira y el desprecio son las únicas emociones reales que pueden experimentar, todas las demás son fingidas. El “primero los pobres” y el supuesto humanismo, no son más que poses “engañabobos”.

18.- Además una extraordinaria capacidad para engañar y manipular, es frecuente una extraordinaria discrepancia entre lo que dicen y hacen. Dice que acabó la corrupción y es el más corrupto; dice que domó la pandemia, cuando es lo contrario; dice que va bien la economía, cuando es falso…

Sí, López Obrador es el perfecto psicópata.

¿Así o más claro que un presidente psicópata como el mexicano debe ser llevado a juicio político, antes de que acabe con el país y con los mexicanos?

Se los dije.