AL TIEMPO

Ahora, las mentiras del presidente mexicano, llegaron al Vaticano.

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 En efecto, el presidente López Obrador pretendió engañar al jefe de los católicos del mundo, igual que ha engañado por años a los católicos mexicanos –a los ciudadanos, en general–, sobre los objetivos de su gobierno.

Pero Obrador no sólo intentó engatusar al argentino Jorge Mario Bergoglio –profundo crítico de populistas “engañabobos”–, como AMLO, a quien dijo que su gobierno pretende una transformación cuyo distintivo “es la honestidad, la justicia y la austeridad, así como el amor al prójimo, precepto que, considero, es la esencia del humanismo”

No, el mandatario mexicano también pretendió que la iglesia católica pida perdón a los pueblos originarios por la evangelización y por lo que llamó “oprobiosas atrocidades para sacar sus bienes y sus tierras”.

Lo cierto, sin embargo, es la carta enviada por López Obrador al Papa –a través de su esposa Beatriz–, no sólo mostró una profunda ignorancia del presidente sobre la historia –sobre el papel de muchos sacerdotes católicos en la evangelización–, sino también sobre la relación diplomática de México frente al Estado Vaticano.

Primero, el Estado mexicano –del cual AMLO es jefe de gobierno y de Estado–, no mantiene relaciones con el Estado Vaticano. Por tanto, es un grave error diplomático del Estado laico, que presidente se dirija, en una carta, a “S.S Papa Francisco. Jefe del Estado Vaticano”.

¿Y por qué es un error y hasta una aberración?

Porque el Estado mexicano tiene relación con La Santa Sede, la que designó como “Nuncio Apostólico” en México a Giuseppe Bertello.

En otras palabras, Obrador violentó el protocolo diplomático y violó la Constitución que establece “un Estado laico”.

Pero además, cuando el presidente mexicano pide al Papa Francisco “pedir perdón a los pueblos originarios”, el presidente mexicano olvida dos elementos fundamentales.

Primero, que la historia a la que invoca el mandatario mexicano destaca el papel de muchos evangelizadores, en defensa de los indigenas mexicanos. ¿Nadie le habló al presidente Obrador sobre el papel de Fray Bartolomé de las Casas, entre otros?

Y, segundo que para el Vaticano, el tema de “las atrocidades cometidas” en nombre de la evangelización, está cerrado y el propio Papa Francisco pidió disculpas en Bolivia.

Pero acaso las mentiras mayores y el más escandaloso intento de engañar al jefe de la iglesia católica se localiza en la presunción presidencial sobre lo que supuestamente ha logrado el gobierno de AMLO.

Dice Obrador en su carta: “Represento a un gobierno que está llevando a cabo un profundo proceso de transformación cuyo distintivo es la honestidad, la justicia y la austeridad, así como el amor al prójimo, precepto que, considero, es la esencia del humanismo”.

¿A qué honestidad, justicia, austeridad, amor al prójimo y humanismo” se refiere el mandatario mexicano?

En México todos saben que el de AMLO es el gobierno más corrupto de la historia; que es un gobierno aliado del crimen organizado y en donde no hay justicia ni Estado de derecho, en donde el “amor al prójimo” es una mentira que se derrumba con la prueba contundente de que los pobres y los niños con cáncer no son atendidos y en donde el humanismo es sólo una pose discursiva.

Lo cierto es que López Obrador pretendió responder a una supuesta “intriga palaciega” que habría salido del embajador de México ante la Santa Sede, Alberto Barranco, quien según AMLO “me dijo que el Papa Francisco le comentó que algunas personas se habían ido a quejar de mi” –del presidente mexicano–, ante el Sumo Pontífice.

¿A quién pretende engañar López Obrador?

El Papa Francisco, por si no lo sabe López Obrador, es uno de los jefes de Estado mejor informados del mundo; en realidad es el jefe de la red de información más completa del mundo.

Y en el vaticano saben que el de López Obrador es un gobierno corrupto, que de los pobres no busca más que la manipulaciòn para el voto y que el “amor al prójimo” es un engaño mediático.

Se los dije.