Como ya muchos sabrán, llevamos años luchando  por visibilizar y dignificar el trabajo domestico en México. Por supuesto que no ha sido nada fácil y menos cuándo es un tema tan politizado por  la representante de una asociación civil y un sindicato, que anda brincando de partido en partido para fortalecer su lucha y dejándose manipular por unos cuantos mezquinos y ambiciosos que aprovechan muy bien la situación para agarrar como estandarte a las compañeras trabajadoras del hogar.

En pocas palabras y para explicarme de mejor manera, casi todos se han servido de una causa justa y han lucrado con el tema como han querido. Debo confesar que para mi esto ha sido frustrante, pues me doy cuenta de las intenciones de diputados, senadores, funcionarios, empresarios y representantes sindicales, como es el caso del senador Napoleón Gómez Urrutia; esas intenciones no son buenas. A quien se le vió en primera fila en el evento de la Ceremonia de Conmemoración del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que organizó Germán Martínez, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, y que de paso aprovechó al dar la noticia del lanzamiento del programa piloto del IMSS, para dar seguridad social a las compañeras trabajadoras. A dicho evento no fui invitada por una simple y sencilla razón, les resulto incomoda a la secretaria Luisa María Alcalde, al director del IMSS, al senador Napoleón Gómez Urrutia y a Marcelina Bautista.

Soy una mujer que viene de la cultura del esfuerzo, y no quiero aparecer como víctima, que le ha sufrido como todos para lograr estar donde quiere. Pero aquí la diferencia es que no acepto que me manipulen, que me digan cuando sentarme y pararme o que de plano tenga que decir si a todo. Yo no soy un elefante blanco, mi causa y lucha es tan digna y justa, como la que ellos supuestamente representan.

Fui trabajadora domestica, también fui acosada y abusada, llevo años buscando a mi hijo, he vivido en la calle, le he sufrido como no tienen idea, pero Vivo Digna.  Pero desgraciadamente mi error ha sido no ser Indígena, pues no resulto redituable o atractiva para venderme bien con el tema como quisieran los demás. Soy simplemente una mujer aguerrida, trabajadora, solidaria con una dignidad que no tiene precio, y que un Napoleón,  o German Martínez; una Luisa Maria o una Soledad Aragón, han agredido mi persona y mi causa con su resentida y tonta indiferencia, pues por todos los medios he buscado comunicación con ellos, he levantado la mano para sumarme al proyecto y su única respuesta ha sido el silencio.

Sin embargo seguiré trabajando sola y contra corriente, al pendiente puntualmente para que dicho programa piloto en realidad les funcione bien a mis compañeras, porque aquí las únicas que tienen que ser beneficiadas son ellas, no la bola de oportunistas que siempre se adornan con sombrero ajeno.

Así que hago un llamado a la sociedad, para que éramos sensibles y que juntos podamos dignificar el trabajo doméstico.

Recuerden unas cosa, esta gran causa, no es exclusiva de nadie, es un asunto de todos, pues entonces el Gobierno Federal nos estaría enviando la señal que si hay sindicatos privilegiados.

Basta de demagogia y de hacer caravanas con sombrero ajeno.

¡Persistir, resistir y jamás desistir!

Daniela Acosta.