México. En los 138 días que van de la administración de Andrés Manuel López Obrador no cesa la violencia, ya van diez mil 883 casos de homicidio. Incluso cuando el presidente ha declarado su determinación por terminar con este padecimiento nacional. Cabe recalcar que, incluso cuando el presidente se ha pronunciado en favor de organizaciones y defensores de causas sociales, la situación de hostigamiento continúa.

Es oportuno recordar el caso de Samir Flores, detractor aguerrido de la construcción de la termoeléctrica en Morelos, que fue asesinado hace un par de meses, supuestamente por el grupo criminal Tlahuica; sin embargo, las investigaciones continúan sin dar certeza de las causas de su muerte. Lo mismo sucede con cada uno de los 83 casos de asesinato que se dan cada día y que quedan sin esclarecer.

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El estado de Guerrero ha sido siempre cuna de luchadores sociales; también de asesinatos en contra de ellos, tal es el caso del profesor Lucio Cabañas, asesinado en 1974. En hechos más recientes, el día de ayer en Ayutla fue encontrado el cuerpo sin vida del comandante Pedro, de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG). El comandante iba acompañado de otros tres oficiales de la Policia Comunitaria que resultaron heridos durante el ataque, y que ya fueron trasladados al Hospital Comunitario de Ayutla para recibir atención médica. En el lugar fueron encontrados tres casquillos percutidos para fusil AR 15.

Bruno Placido Valerio, dirigente de la UPOEG, afirma que el ataque pudo provenir de la delincuencia organizada, aseguró que ya se está llevando a cabo una investigación para saber por qué se atacó a estos miembros de la policía comunitaria y para dar con los responsables del suceso.

Mientras tanto, en Iguala, en el municipio de Pilcaya, fue encontrado el cuerpo de Jorge, de 55 años, que fue asesinado a golpes la madrugada del 18 de abril; testigos afirman que fue un joven el autor del asesinato, pero no se ha podido obtener más información.

Con el aumento de asesinatos, se va dando también un incremento en la cantidad de fosas clandestinas y de cuerpos encontrados sin identificación en toda la república, en el caso de Guerrero no hay excepción. La noche de ayer fue encontrada una fosa con dos cuerpos en un costado de la carretera Acapulco-Zihuatanejo, en ese mismo sitio se encontraron restos de cuatro cuerpos hace apenas un mes.

Entre tanto, en Coyuya de Benitez, un hombre fue asesinado a balazos cerca de las 8 de la mañana. En Acapulco se encontró el cuerpo de un hombre con visibles signos de tortura. Mientras que en Chilpancingo, fue hallado un cuerpo en grave estado de descomposición dentro de un domicilio en la colonia Lomas de Xocomulco.

Pero los asesinatos no sólo han sucedido en Guerrero, es una situación que se extiende por todo el país; por ejemplo en el norte: en Guaymas, Sonora, mientras asistía al funeral de uno de sus amigos, fue asesinado un hombre de apodo «el kowi».

En Nuevo León, fue encontrado un cuerpo con tres impactos de bala, al interior del domicilio ubicado en la calle San Nicolás de los Garza.

En Chihuahua, dos hombres fueron ejecutados en una barbería de la colonia  Barrio Alto; mientras que dos más, fueron acribillados en Riveras, en la colonia 16 de septiembre. Ya van 108 ejecutados en Ciudad Juárez, en lo que va del año.

Violencia, crimen organizado e impunidad recrudecen la situación por la que atraviesa nuestro país, mientras tanto los miembros de la alta política continúan con la incongruencia entre discurso y acción.

VR