México. La mañana de este miércoles, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dio la orden de dar seguimiento a la investigación de archivos militares sobre los actos de represión y desaparición forzada en la Guerra Sucia entre 1965 y 1990.

El Primer Mandatario consideró que no habría problema para poner en marcha las indagatorias al interior de la Secretaría de Marina (Semar) debido a que ya existe una investigación por parte de la Comisión de la Verdad, quien a su vez ya está atendiendo a las víctimas de esa acontecimiento.

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La llamada Guerra Sucia tuvo sus inicios a principios de los años 60, en medio de un ambiente lleno de corrupción e injusticias; es debido al uso desmedido de la fuerza por parte de los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo, hacia la oposición, que se le denominó de esa forma.

Cabe recordar que en entre los años 60 y 80’s, el PRI fue el partido dominante en el gobierno mexicano; en esa misma época, líderes de izquierda relacionados con las ideologías socialista y comunista estallaron en búsqueda de un estado democrático que reconociera los derechos de los trabajadores.

Ante ello, el gobierno mexicano, influenciado por intereses de los estadounidenses, iniciaron una persecución y censura de los ideales políticos de oposición, a través de métodos de uso excesivo de la fuerza, tortura, represión, desaparición forzada y asesinato; asimismo, la manipulación de los medios de comunicación.

Las víctimas de violencia y desaparición forzada que dejó la Guerra Sucia de los gobiernos de México

Como consecuencia de las violentas medidas  por parte del gobierno mexicanoo, surgieron diferentes guerrillas al interior de la República Mexicana, tales como la Liga Comunista 23 de septiembre, el Grupo Guerrillero y el Partido de los Pobres, las cuales influyeron en la creación de otras como el Ejército Popular Revolucionario.

Los principales escenarios durante la Guerra Sucia fueron Chihuahua, Jalisco, Guerrero y el centro del país, con actos que quedarán marcados en la historia, como la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y el jueves de corpus, el ataque al cuartel madera, el asesinato de Rubén Jaramillo y el secuestro del senador Rubén Figueroa.

En ese contexto, surgieron otras organizaciones civiles como el Comité ¡Eureka! El cual fue fundado en 1977 por Rosario Ibarra de Piedra, en un principio llevaba el nombre de “Comité Pro-Defensa de Presos Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México”.

Sin embargo, ante el control de los medios, existe “poca evidencia” de lo acontecido, pues los medios evitaban mencionarlo o bien, manipulan la información, para proteger la imagen del gobierno.

Prueba de ello fue lo ocurrido el 8 de julio de 1976, conocido popularmente como “El golpe a Excélsior”, infiltrados del gobierno de Luis Echeverría amedrentaron a periodistas, reporteros, caricaturistas y trabajadores del medio, esto con la finalidad de expulsar al jefe del periódico Julio Scherer García para así terminar con la línea editorial en contra del gobierno en turno.

La Guerra Sucia dejó un número aún desconocido de muertos y desaparecidos en México. El número de denuncias recibidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) relacionadas con crímenes de Estado durante las décadas de 1960 a 1980 asciende a 374.

Sin embargo, es posible que las víctimas sean muchas más. Tan solamente el Comité Eureka maneja un total de 557 expedientes de personas desaparecidas entre 1969 y 2001, de las cuales más de 530 corresponden a personas desaparecidas hasta la década de 1980.

En Guerrero el titular de la Fiscalía Especial, Ignacio Carrillo considera que el número fue de 1500. A pesar de que según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 74​no sobrepasan los 275.

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