Congruentes con su vocación de tramposos, marrulleros y fraudulentos, militantes y dirigentes del Partido Morena enseñaron no sólo “el cobre” y “los dientes” sino las armas con las que llevarán a cabo el fraude en la presidencial del 2024.

Y es que tan solo en la primera etapa del proceso para seleccionar al aspirante presidencial por Morena –durante la elección de los consejeros nacionales en todo el país–, los lideres de “morena” hicieron todo aquello que saben hacen a la perfección.

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¿Y qué es lo que saben hacer con maestría?

Llevaron a cabo todas las trampas, las marrullerías, las transas, las maniobras ilegales, las violaciones al espíritu democrático y, sobre todo, violaron sus propias reglas y todo lo imaginable para usurpar la voluntad popular de los militantes y, sobre todo, para ensuciar la legitimidad de los aspirantes a los futuros cargos de elección popular.

En efecto, las hordas de dirigentes y militantes de Morena en el país entero se empeñaron en una competencia por confirmar las peores trampas, las más escandalosas transas y, sobre todo, el más vulgar fraude.

Sí, el sábado 29 y el domingo 30 de julio del 2022 pasará a la historia política mexicana ya que –a los ojos de todos–, vimos el más escandaloso acarreo electoral, la más vulgar compra de votos, las urnas embarazadas, la quema de papelería electoral, las amenazas, el clientelismo y, sobre todo, fuimos testigos del más grosero culto a la transa electoral.

Y es que aquellos que dicen ser diferentes –todos los líderes de Morena y el propio López Obrador–, en la realidad violentan y no aceptan los básicos de la democracia electoral y son peores que los mayores ladrones de la historia de la democracia mexicana.

En realidad lo que vimos el sábado 29 y el domingo 30 de julio del 2022 deja en calidad de “niño de pecho” al tramposo Manuel Bartlett, artífice de la “caída del sistema” en la elección presidencial de julio de 1988 y del fraude electoral que hizo presidente a Carlos Salinas.

Y es que el partido de López Obrador se enfrascó en uno de los “cochineros” electorales más escandalosos de la historia, al grado de que no pocos de los dirigentes, líderes, y políticos de Morena se dijeron sorprendidos por el tamaño de las trampas, del acarreo y la manipulación de la elección de los consejeros de Morena al Congreso Nacional.

Un Congreso que arrancará no solo deslegitimado por las trampas y el cochinero para elegir a sus consejeros, sino que le costará la cabeza al presidente del partido, Mario Delgado y que le arrebatará el partido a uno de los más aventajados presidenciables, Marcelo Ebrard.

Y con la caída de Marcelo y la renuncia de Ricardo Monreal a participar en el proceso de selección de aspirantes presidenciales por Morena, se deja el camino libre a Claudia Sheinbaum, la “más leal” y “más servil” de todos los aspirantes.

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Pero el verdadero mensaje de lo que hemos visto el sábado 29 y el domingo 30 de julio el ensayo del fraude que veremos en julio del 2024, en las elecciones presidenciales, en donde Morena y el propio López Obrador tienen listo el mayor fraude de la historia.

En efecto, lo que vimos ayer sábado y hoy domingo, es sólo un ejemplo de que Morena y López Obrador no dejarán el poder por la vía democrática y legal, sino que se aferrarán a la presidencia por los medios que sean; la trampa, el robo de urnas, la compra de votos, el acarreo y, sobre todo, mediante la violencia.

Y que nadie se llame a sorpresa, ya que el julio de 2024 seremos testigos de la muerte de la democracia mexicana.

Se los dije.