El partido en el poder representa a la mayoría de los ciudadanos, hayan votado por él o no. En ese partido están concentrados los peores mexicanos, los que peor escriben, los que peor piensan, los que peor hablan, los que peor actúan, los que se rascan para luego olerse los dedos. Es increíble cómo la falta de educación y buenas maneras han llegado al poder para destruir lo logrado con esfuerzo y dedicación.

Todas las mañanas podemos ver al presidente de la república mintiendo descaradamente en el micrófono y respondiendo preguntas ensayadas para que sus seguidores sigan creyendo sus engaños. Y sí, los aplaudidores caen en sus redes y, si no caen, hacen como si cayeran para seguir con una mentira que los alcanzará más temprano que tarde.

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Existen mexicanos que quieren cambiar el rumbo del país, pero ¿hay alguien mejor que el presidente y su partido de mentirosos prepotentes? ¿Los ciudadanos están dispuestos a cambiar su manera de actuar para tener un país de calidad? Los políticos que no están en Morena, ¿son mejores que ellos o son lo mismo?

Se están gestando dos nuevos partidos políticos, pero todos con viejos lobos de mar, sí, políticos reciclados. Son los mismos apellidos de siempre, mismos pensamientos y mismas promesas. ¿Por qué? ¿Por qué no hay oportunidad de nuevas ideas y nuevos liderazgos? ¿Será porque todos ellos saben el teje y maneje de los moches, las transas, los asesinatos, los tratos, los secretos y los negocios turbios del poder? ¿Qué nos pueden ofrecer de nuevo? ¿Qué podemos, como ciudadanos, ofrecerles de nuevo?

Aunque los “nuevos líderes” se hagan los cándidos, los amorosos de la patria y los incluyentes, solo unos pocos lo son. Dentro de las redes sociales existen personas realmente valiosas, con ideas geniales, propuestas reales y válidas para un mejor país, con verdadera conciencia social y voluntad para trabajar por un futuro que incluye a todas las generaciones. Existen mexicanos de bien a quienes les gustaría ser escuchados, pero desafortunadamente, en la política y en la sociedad civil se muerden los pies para que nadie camine y no atiendan las voces de la mayoría.

Dentro del nuevo partido que se está formando, llamado “Futuro 21”, están personajes como Miguel Ángel Mancera, Silvano Aureoles, Gabriel Quadri, Jesús Zambrano, Jesús Ortega, Paola Migoya,  Angélica de la Peña, Demetrio Sodi y Purificación Carpinteyro, entre otros. ¿No son acaso los mismos que no han hecho caso a la ciudadanía?

Recordemos que el doctor Mancera fue jefe de gobierno de CDMX y su gobierno fue deficiente, prepotente y lleno de corrupción. Dejó a CDMX sumida en delincuencia y desorden. El gobernador de Michoacán, el señor Silvano Aureoles, estuvo involucrado en un escándalo de corrupción al haber utilizado recursos públicos para que una cantante llegara a Michoacán a ver al papa Francisco y, además, su estado ha permanecido por años inundado de cárteles y muerte. El señor Quadri es excandidato a la presidencia, está ligado a Elba Esther Gordillo y es igual de mentiroso que el actual presidente con su falsa austeridad; la señora Carpinteyro es excandidata a jefa de gobierno de la CDMX, solo hizo el ridículo en los debates televisados y de payasos ya estamos hartos; la señora Migoya ha estado en el PVEM y también en Morena para alcanzar puestos políticos.

¿De verdad son diferentes? No.

El contrapeso no está en la política, lo han dejado claro. El crimen, la mala sociedad, los negocios turbios y la incapacidad son sus aliados y, al parecer, cuentan más que los mexicanos justos y sensibles. Comencemos entonces a tratar temas incómodos; exijamos la atención. Hagámoslo siempre con decencia, sin insultos, con intención y con fundamentos y así construir, para todos, un México mejor. Lo que debemos buscar es una república liderada por intelectuales basada en conocimientos y estudios, no como está hoy, gobernada por gente vulgar e inculta. No nos dejemos engañar más. Nosotros somos el futuro en el 21, no los políticos.