En una declaración que, por irresponsable, merece el repudio de todo el gremio periodístico mexicano, la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dijo que el gobierno federal no mata periodistas sino que es el crimen  

Durante su participación en el encuentro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) –con la representación presidencial–, Sánchez Cordero insinuó incluso que detrás del crimen de periodistas pudiera haber gobernadores pero, lo que es cierto, es que detrás está el crimen.

Dicho de otro modo, ahora resulta que sin una sola evidencia, sin haber investigado un solo caso de los 17 periodistas asesinados en México en lo que va del gobierno de AMLO –17 y no 14 como tiene reportados la SIP–, y sin un solo peritaje oficial, la irresponsable secretaria de Gobernación criminaliza a los periodistas.

Peor aún, según la ex ministra de la Corte, todos los casos de periodistas muertos son iguales, todos obedecen al mismo modus operandi y detrás de todos los casos, está el crimen.

Y si dudan de la irresponsabilidad de la encargada de la gobernabilidad interna del país, a continuación la declaración textual.

“Los 14 asesinatos no son desde el Gobierno federal, son lamentables homicidios a periodistas (por parte) del crimen y no quiero suponerlo siquiera de algún gobernador, pero desde luego desde la Presidencia y desde el gobierno de la República no hay tal”,

¿Qué significa la irresponsable declaración anterior? 

1.- Que la secretaria de Gobernación no tiene la menor idea de lo que habla cuando se refiere a los periodistas asesinados en México.

2.- Que la dependencia a su cargo no ha revisado ni uno solo de los casos. ¿Por qué? Porque si los hubiese investigado a fondo y de manera profesional sabría que cada uno tiene características específicas y no puede hablarse de un patrón.

3.- Que la titular de Gobernación no está enterada siquiera del número real de comunicadores asesinados en la gestión de López Obrador, ya que el recuento más puntual es el que lleva el portal www.letraroja.com y reporta que son 17 los periodistas asesinados en los últimos 9 meses.

4.- Que la señora Sánchez Cordero no sabe y no ha buscado evidencias de que nadie ha culpado de manera directa a ninguno de los gobernadores de las entidades sonde han sido ultimados los periodistas.

5.- Que la señora Sánchez Cordero no saber que nadie ha culpado de manera directa al gobierno de AMLO por la muerte de los periodistas y menos a instituciones del Estado.

6.- Que la titular de Gobernación habla de manera genérica “del crimen” al referirse a los responsables de la muerte de periodistas, pero resulta que “el crimen” tiene muchas caras y muchos jefes; el crimen es desde crimen de Estado hasta crimen de odio, crimen pasional, por asalto… ¿a cuál crimen se refiere, señora ex ministra de la Corte?

7.- Y, al final, lo que confirma la señora Sánchez Cordero es lo que en todos los medios han cuestionado los distintos críticos de la apatía oficial ante la muerte de periodistas; que al gobierno de López Obrador “le vale madre” si los periodistas son asesinados o no; no le importa porque parece que en opinión del actual gobierno “el mejor periodista es el periodista muerto”.

Pero lo peor del caso es que la señora ex ministra de la Corte tampoco sabe que si bien nadie acusa al gobierno federal de la muerte de 17 periodistas en el actual sexenio, si existe una pulsión de odio contra los periodistas que sale desde Palacio Nacional y de boca del propio presidente Obrador.

No entiende la ex ministra de la Corte que cada que el presidente mexicano insulta, ofende, difama y calumnia a los periodistas críticos de su gobierno, el mismísimo presidente avala la venganza de matarifes profesionales o de simples espontáneos, contra los periodistas.

Al final, sea un simple criminal, sea un criminal organizado, sea el jefe de un cártel, un barón de la droga o un mero oportunista, cualquiera puede atentar, por la libre, contra un periodista; esos indeseables criticones a quienes hasta el presidente apalea.

Por eso, para que se ilustre sobre el tema, no estaría mal que la señora Sánchez Cordero leyera el brillante artículo de Gastón García Cantú del 10 de enero de 1997 –en primera plana–, de Excélsior. Aquí un fragmento.

“Un presidente mexicano, por el poder de que dispone, al censurar personas o acciones, condena. Y la condena, en nuestro sistema, termina en persecución…. La defensa de la obra de un gobierno no puede convertirse en censura abierta porque se descendería en lo que ha sido rechazado; la dictadura…. Los discursos presidenciales contra la crítica deben revisarse por salud moral”. Fin de la cita.

Se los dije, cuando habla el gobierno de AMLO, no sabe de lo que habla.