Durante meses fue una potente especulación entre la clase política de
todo el país.

Sí, era un secreto a voces que en estados como Sinaloa, Nayarit, Baja
California, Zacatecas y Michoacán, entre otros, el crimen organizado metió las
manos a las elecciones estatales y, con ello, favorecieron la victoria de Morena
y de las bandas criminales.

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Incluso, durante el proceso electoral sinaloense aquí se dijo lo siguiente:

“El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, salió más cabrón de bonito. ¿Por
qué? Porque juega con dos “cachuchas”; logró imponer a los candidatos de
Morena y del PRI. Al tiempo”.

Y siempre terco, el tiempo confirmó que Quirino Ordaz entregó el
estado de Sinaloa no sólo al narco-candidato de Morena, Rubén Rocha Moya,
sino al presidente López y al crimen organizado; de manera específica al
Cártel de Sinaloa, los amigos y aliados de Obrador?

Y es que, en efecto, el gobernador priísta de Sinaloa fue clave en la
narco-elección de esa entidad y, sobre todo, en la llegada al poder estatal del
narco-gobierno que encabezará Rocha Moya.

Por eso, hoy el premio presidencial a Quirino Ordaz fue nada menos
que la embajada de México en España, a donde el ya ex mandatario sinaloense
deberá pelear a favor de que la Corona Española pida perdón por la Conquista.

La pregunta es si el gobierno español tragará los “sapos y serpientes”
que significa aceptar como representante diplomático mexicano, a un político
que entregó al mayor cártel de las drogas uno de los territorios emblema de las
bandas criminales mexicanas.

Pero que nadie se equivoque. Lo cierto es que ya existió el antecedente
de un ex gobernador sinaloense enviado al Servicio Exterior Mexicano, en
particular como embajador a Portugal.

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Se trata, como seguramente recuerdan, de Francisco Labastida Ochoa,
un gobernador que sí combatió a las bandas criminales.

Pero aquella misión diplomática no era un premio a la sumisión al poder
presidencial –como es el caso de Quirino Ordaz–, sino que tenía la intención
de poner a salvo de las bandas criminales al ex mandatario, que con el tiempo
se convirtió en candidato presidencial.

Pero, además, también se confirmó que el gobernador panista de
Nayarit, Antonio Echavarría García, resultó aliado de Morena, del presidente López y del crimen organizado para entregar esa entidad a las mafias
criminales.

En efecto, para nadie es novedad que Nayarit es otro de los asientos de
la mafias de la droga y que los barones del crimen son aliadas de Morena y del
presidente Obrador.

Por eso, resulta que apenas hoy domingo 12 de septiembre, López
Obrador anunció que el gobernador saliente, Echavarría García, de filiación
panista, será llamado al gabinete, una vez que fue pieza clave para entregar el
estado al “narco” y a Morena.

Sí, el panista también se habría entregado a Morena y al “narco” y, por
eso, le dio paso libre al narco-gobierno de Miguel Ángel Navarro Quintero, el
candidato de Morena y el hombre de AMLO en esa entidad.

Por eso, a manera de contraste, pronto veremos que el vengativo
gobierno de AMLO emprenderá una rabiosa persecución de aquellos
gobernadores que se negaron a entregar sus estados al crimen y a Morena.
Por pronto, en los próximos días veremos la confirmación de todos los
gobernadores del PAN, del PRI y PRD vendieron su convicción al gobierno
de AMLO, al crimen organizado y a Morena.

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Y gracias al propio López Obrador hoy se confirma lo que aquí se
afirmó por años; que gobernadores del PRI, PAN y PRD se vendieron a
AMLO y al crimen organizado.

Se los dije.