Ni en el sueño más descabellado de un opositor al gobierno de Andrés Manuel López Obrador habría imaginado –en tiempos de campaña–, la montaña de torpezas, mentiras y tropierzos cometidos por la naciene gestión federal.

No hay semana que, ya sea el Presidente, sean los integrantes de su gabinete, sorprenden a los ciudadanos con una ocurrencia, una torpeza o, de plano, un tropiezo garrafal.

La joya de la semana, como saben, es el escandaloso desabato de gasolina en la mitad del terrotirio nacional, curiosamente en aquellos estados en donde gobierna la oposición del PRI, PAN, PRD y MC.

Pero dentro del torpe desabasto de combustible el mayor escándalo no es la escasez misma, sino las grsoseras ocurrencias que –según el gobierno–, la justifican.

Y es que queda claro, para cualquiera con un milímetro de sentido común, que no hay gasolina más cara que la gasolina inexistente y que no hay peor gasolinazo que el de la gasolina que se vende en el mercado negro.

Y, como también saben, los disparates para explicar lo ocurrido los han formulado desde el mismo Presidente Obrador, pasando por la dirección de Pemex y hasta el vocero presidencial, quienes han colocado a México al nivel de paises “bananeros” como Cuba y Venezuela, en donde los ciudadanos deben hacer una fila de 5 horas para conseguir 20 litros de gasolina.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué el absurdo desabasto, cuando en más de 20 años no había ocurrido algo similar?

La respuesta está en la torpeza de los operadores del nuevo gobierno

Resulta que algún tonto de los muchos a los que escucha el Presidente le recomendó que para acabar con el escandaloso robo de combustible –llamado Huachicoleo–, lo mejor era sustituir los ductos –que son pinchados por el crimen organizado–, por pipas privadas para el abasto de gasolina.

¡Brillante idea…! En realidad razonamiento no sólo es idiota, sino criminal. ¿Por qué?

Porque a ninguno de “los genios” del nuevo gobierno se le ocurrió revisar que las reservas de las distintas gasolinas que venden Pemex, por un lado y los expendios, por el otro, no son mayores a dos días.

Es decir, que la infraestructura de abasto funciona casi al día. Y, con un día que se pierda para surtir las reservas disponibles, empieza el desbasto.

Así, al momento de cerrar las válvulas de los ductos –dizque para impedir el robo de combustible–, empezó el declive de las reservas y al segundo día muchas de las estaciones despachadoras ya no podían surtir a sus clientes…

Luego vinieron el caos, la torpeza y el engaño al explicar lo que todos saben; que el nuevo gobierno no saben nada de nada en materia de energía y de hidrocarburos y que en puestos clave de la Secretaría de Energía y en Pemex, el Presidente colocó a sus incondicional, más que a expertos en la materia; amigos que no ha dado la cara, por cierto.

Y la crisis es tal que de nueva cuenta México y su gobierno son el hazmerreír del mundo, sobre todo luego de escándalos recientes como el de tirar el NAIM a un costo mayúsculo que nos llevará a todos al pago de un nuevo Fobaproa.

Y luego que el gobierno de AMLO se negó a sumarse a la condena del Grupo de Lima, contra el dictador Nicolás Maduro, lo que condenó el mundo entero.

¿Hasta cuando los escándalos; hasta cuando seremos el hazmereír del mundo?

Se los dije.