¿Fue “marcha» o “golpe de estado blando”?

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¿FUE “MARCHA” O “GOLPE DE ESTADO BLANDO”?

Algunos la llamaron “la marcha del ardor”, porque al “amado líder” le dolió hasta el alma haber perdido la calle.

Otros la motejaron como “la marcha del rencor”, porque se trató de una rencorosa respuesta presidencial al despertar social contra el peor gobierno de la historia.

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Y no faltaron quienes la calificaron como “el principio del fin” de un líder repudiado a tal grado que recurrió al acarreo para recuperar el aplauso popular.

Sin embargo, en rigor se trató de una procesión. Es decir, una caminata convocada por el propio presidente, financiada y organizada por el Estado y destinada –sí y sólo sí–, al culto a esa deidad llamada López Obrador. 

Sin embargo, pocos se percataron que, en realidad, se trató de una peligrosa violacion constitucional que, en toda democracia que se respete, debería ser sancionada.

Una violación a la Carta Magna pero, sobre todo, a la Seguridad Nacional y a la integridad del propio presidente; un “golpe de Estado blando” que amenaza con algo peor.

Y es que, para empezar, el presidente mexicano no está facultado para convocar a una marcha, para ordenar su financiamiento y tampoco para marchas en las calles en calidad de jefe del Estado y del gobierno.

Por eso, de forma deliberada y pública López violentó el artículo 89 constitucional, que establecen con precisión cuales son las tareas, deberes y facultades del presidente en México.

Peor aún, “la marcha” convocada, financiada y encabezada por el presidente, por sus subalternos, por alcaldes y gobernadores de Morena, fue una clara violación al artículo 16 constitucional y a la Seguridad Nacional.

¿Por qué?

Porque además de que se puso en peligro la seguridad, la salud y la vida del propio presidente, se violaron la autonomía de los estados y municipios, al obligarlos al financiamiento, la movilización y acarreo de sus empleados.

Porque las fuerzas castrenses –militares, marinos y guardias nacionales–, fueron distraídos de sus actividades esenciales, despojados de sus uniformes y desplazados de sus responsabilidades oficiales –para convertirlo en carne de mitin–, lo que violenta no sólo sus leyes reglamentarias sino que deja en serio peligro la seguridad del país.

Porque el acarreo obligado violento no solo el artículo 16 constitucional sino los derechos civiles, derechos humanos y laborales de cientos de miles de empleados municipales, estatales y federales; además de que se puso en peligro su vida a causa de extenuantes traslados peligrosos, sin seguro de vida.

Y, por si fuera poco, porque se dispuso de una ilegal “Cadena Nacional” de la televisión y la radio estatales, que viola todos las normas de la materia.

Pero empecemos desde el principio.

El artículo 89 de la Constitución no autoriza al presidente a convocar manifestación alguna y menos participar en ella. Tampoco faculta a sus subordinados a realizar actos callejeros.

A su vez, el 16 constitucional establece que nadie puede ser molestado en su persona, propiedades, empleo… salvo por mandato judicial.

Por orden presidencial fueron violados los derechos ciudadanos; derechos humanos y laborales de cientos de miles de servidores públicos acarreados, además de que se puso en peligro la vida de muchos de ellos. 

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La propia Ley de Seguridad Nacional define, en su Artículo 1, que “Por Seguridad Nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano que conlleven:   

I.- La protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país;

“II.- La preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio;

“III.- El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de buen gobierno;

“IV.- El mantenimiento de la unidad de las partes integrantes  de la Federación señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;

“V.- La defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros estados o sujetos de derecho internacional; y

“VI.- La preservación de la democracia fundada en el desarrollo  económico, social y político del país y sus habitantes.”.

Queda claro además de “la marcha del ardor” o “marcha del rencor” en realidad se trató de una amenaza de Estado de que el presidente mexicano está dispuesto a todo por mantener el poder.

Y todo es todo, incluso un golpe de Estado violento.

Sí, porque lo que vimos hoy en la Ciudad de México fue “un golpe de Estado blando”, ordenado desde Palacio.

Se los dije.