En su afán de vender una imagen amable y cercana al pueblo de las Fuerzas Armadas, la Secretaría de la Defensa Nacional ha recurrido a medidas de gran frivolidad, con mucha pena y escasa gloria.

A partir de enero del 2020, la Sedena creó un canal de Youtube a cargo de la soldado Alexa Bueno, quien, convertida en “influencer”, difundía videos en los que ofrecía una versión muy descafeinada de lo que es la vida castrense.

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Alexa encabezaba la grabación de videos en los que se mostraban aspectos del adiestramiento que reciben los reclutas en diversas instalaciones del Ejército y Fuerza Aérea, los cuales reflejaban un trato sumamente amable de los instructores, algo totalmente alejado de la realidad.

La propia Alexa, quien como premio recibió su ascenso a cabo, terminó por hartarse de esos montajes y de la forma en que sus superiores la manipulaban y se dio de baja del Ejército en abril de este año.

En sus redes sociales, Alexa denunció: “No pasa un día, un día, sin que de verdad ya hayan dicho algo, hayan inventado algo, haya no sé, borren videos que ya se habían grabado, que se metan a tu computadora y borren videos, porque, no sé por qué lo hacían”.

El “Sargento Bravo”

Tras el fracaso de la “youtuber militar” y el sainete con la baja de Alexa, la Sedena creó una botarga llamada “Sargento Bravo”, la cual se aparecía en algunos centros de vacunación anti Cóvid para tratar de animar a la población.

La botarga, no generó el entusiasmo esperado y entonces los creativos de la Sedena decidieron convocar a una consulta en redes sociales para que los ciudadanos opinaran sobre “el uniforme que debe portar el Sargento Bravo para su misión de hoy”.

Pero el tiro les salió por la culata, porque nadie opinó sobre el uniforme y hubo en cambio muchas críticas, sobre todo por el hecho de que el tal “Sargento Bravo” se parece a Joaquín El Chapo Guzmán.

JC