El empresario Rob McGinnis se mudó recientemente a Santa Cruz, California, y ahora conduce por la ciudad en un VW Golf con un soporte para una tabla de surf en la parte superior. Al igual que muchos automóviles, su carro es un medio de transporte y una forma de comunicar una parte vital de su identidad. «Solía conducir un Tesla Roadster», cuenta. «Pero ahora estoy haciendo que la gasolina sea genial de nuevo».

Cabe mencionar que la gasolina, en este momento en lugares como Santa Cruz, una ciudad liberal que está en proceso de ser devorada por el Océano Pacífico.

Por lo que el plan de McGinnis para resucitar el estatus social del combustible se basa en una máquina que está construyendo y que genera gasolina utilizable a partir del aire, en lugar de los depósitos de petróleo en el subsuelo.

McGinnis es uno de los numerosos empresarios que persiguen la tecnología de captura directa de carbono, la cual extrae carbono del aire y el agua y lo transforma en sustancias utilizables como gasolina, materiales de construcción y productos químicos industriales.

Sin duda, él ya vive en los años tres mil.

Al igual que los combustibles fósiles estándar, el combustible de McGinnis liberaría carbono en el aire cuando se queme, pero no más de lo que su máquina tomó para producirlo. En teoría, es un proceso circular que podría mantener su Golf encendido indefinidamente, sin afectar los niveles de gases de efecto invernadero.

¿Será el único que está haciendo algo para cuidar la atmósfera?

MR