Al criticar a los ciudadanos de clase media o baja que luchan para salir adelante y ponerles la etiqueta de “aspiracionistas”, el presidente Andrés Manuel López Obrador se dio un balazo en el pie y de paso le dio otro a sus padres y a sus abuelos.

Y es que tanto los padres como los abuelos del presidente lucharon desde abajo para mejorar sus condiciones de vida. En el caso de su abuelo materno, su aspiracionismo lo llevó a dejar su país natal, España, en la segunda década del siglo XX, para establecerse en México y buscar la prosperidad que no tenía en su país.

Así se formó la familia aspiracionista de AMLO

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Ya instalado en Veracruz, José Obrador Revueltas se casó con la mexicana Úrsula González Guzmán, quien también era hija de padre español.

Para salir adelante, los abuelos del presidente se dedicaron a diversas actividades del ramo panadero, abarrotero y farmacéutico, pero sobre todo, al comercio e intercambio de productos alimenticios de primera necesidad.

Los abuelos de origen español se levantaban todos los días a las 4 de la mañana para ir al río a comprarle arroz y plátanos a los campesinos y luego vender esos productos a otros comerciantes.

La hija de este matrimonio, Manuela Obrador González, se casó con Andrés Manuel López Román, un joven hijo de campesinos, de origen tan humilde, que no tuvo oportunidad de ir a la escuela.

En principio este matrimonio se dedicó al intercambio de arroz y frijol pero su aspiracionismo los llevó a migrar a otras tierras y fue así como se establecieron en Tepatitán, municipio de Macuspana, Tabasco, en donde nacieron sus hijos, entre ellos Andrés Manuel López Obrador.

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El aspiracionsimo llevó al matrimonio a emprender en negocios para sacar adelante a sus siete hijos. Fue así como surgió Novedades Andrés, una tienda de abarrotes y de otro tipo de mercancía, que llegó a ser la más grande de Tepatitán.

La rentabilidad de ese negocio les permitió a los padres del presidente enviar a su hijo a estudiar en la Ciudad de México, específicamente en la UNAM, en donde optó por la carrera de Ciencias Políticas.

El aspiracionismo les alcanzó a sus padres para llegar a tener un rancho, el que ahora tiene por nombre La Chingada y que está ubicado en Palenque, Chiapas.

Los hijos mayores del presidente López Obrador heredaron el aspiracionismo de sus antepasados. Tanto, que entre los tres han emprendido en varios negocios, como la tienda de chocolate Rocío, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en donde la renta por un local como el que ocupan rebasa los 100 mil pesos al mes.

JC

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