¡Juegan con fuego, el presidente López Obrador, y sus estrategas de seguridad!

¿Por qué?

Porque puede decir misa y pueden recitar gordos sermones sobre “las bondades de la gente”, pero lo cierto es que ni ellos mismos se creen el engaño de que al presidente “lo cuida la gente”.

Esa retórica de que a López Obrador “lo cuida la gente”, está bien para engañar a los electores bobos en tiempos electorales.

La realidad, sin embargo, es que cuando las pasiones se desatan, nadie es capaz de cuidar a nadie y menos al presidente.

Y si lo dudan, la realidad se encargó de cerrarles la boca –a López y a sus estrategas–, apenas el pasado lunes, cuando la estupidez presidencial y la incapacidad de sus irresponsables de seguridad estuvieron a punto de provocar una tragedia.

¿Por qué?

Porque en la tierra de Zapata muchos campesinos no quieren a López Obrador; porque le habían advertido que no tolerarían más mentiras y que, por ello, le harían ver su suerte; porque la necedad presidencial no tiene límite y porque la estupidez de sus equipo de seguridad no conoce la sensatez.

Y esa combinación de imbecilidad con estupidez es letal en México y en cualquier parte del mundo.

Y es que, en una decisión que retrata el tamaño de su estulticia, López Obrador se fue a meter a la tierra de Zapata, luego de que “pendejeó” a los zapatistas. Pero además, olvidó que Morelos es “no gobernada” por un lopista sin cerebro, Cuauhtémoc Blanco y que, por eso, buena parte de la sociedad morelense está, literalmente, “hasta la madre”.

En ese clima, de enojo social y de “encabronamiento extremo”, el presidente fue abucheado, insultado y hasta “pendejeado”.

Por primera vez, en poco más de un año de gobierno, uno de sus “guaruras” –vestidos de civil–, debió sacar una pistola para repeler el tamaño de la protesta y de los insultos de una sociedad agraviada.

Y, por eso, debieron intervenir casi una veintena de “guaruras” –de esos a los que disfrazan de paisanos–, para rescatar al presidente.

De milagro no se provocó una tragedia que pudo costar vidas en el primer círculo presidencial

Pero tampoco es nuevo ese tipo de escándalos. Lo nuevo es que salieron a relucir armas de fuego precisamente en el primer circulo de quienes dicen ser los responsables de cuidar al presidente.

Y no, no nos referimos a la gente, sino a uno de los guaruras; un militar que fue incapaz de entender lo que estaba pasando y que sacó su arma de cargo para quien sabe qué estupidez. Por fortuna fue contenido y el asunto no pasó a mayores.

Y escándalos en torno al presidente se han producido en muchas otras giras pero, sobre todo, en el aeropuerto de la CDMX y en otras terminales, en donde “la gente” es sometida a presiones extremas.

Aquí hemos documentado en muchas ocasiones eventos de enojo ciudadano porque el presidente viaja en línea aéreas comerciales, pero con privilegios. Y esos privilegios enojan “a la gente”.

En más de una ocasión Obrador ha sido abucheado, insultado y hasta “pendejado”.

Pero lo que pasó en Morelos es extremo.

No entienden los “genios” de la casa presidencial que “la gente”, el ciudadano de a pie, está siendo llevado al extremo de su tolerancia.

No entienden que la inseguridad, el desempleo, la violencia, la falta de medicinas y atención médica y la ausencia de futuro, salen por los poros de millones de mexicanos.

No olviden, señores de Morena y del gobierno de AMLO, que muchos de los dictadores de la historia terminaron perseguidos por la turba y linchados en las plazas públicas.

Entiendan que pueden engañar a muchos mucho tiempo, pero no engañarán a todos todo el tiempo.

Se los dije.

   

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